En El Comercio de hoy 16 de mayo de 2020, el Ministerio de
Vivienda, Construcción y Saneamiento, anuncia tres medidas: Creación de
supermanzanas, parques de bolsillo y zonas de velocidad vehicular 30
Km/hora, a fin de adaptar la
planificación y el equipamiento urbano a un escenario posterior al COVID-19. Increíble, el
Ministerio que desde hace 50 años permite en todo el Perú el crecimiento del
área urbana a cargo de mafias de traficantes de tierra que se posesionan de
grandes áreas rústicas y luego lotizan, sin dejar espacios públicos para reunión, recreación ni equipamiento urbano,
plantea ahora la creación de supermanzanas para disponer de las vías interiores
como espacios de reunión. La solución a
la escases de parques que no existen porque los traficantes que diseñan la
ciudad la conciben como la suma de lotes para ser vendidos, será resuelta por
los denominados Parques de Bolsillo, “en terrenos vacíos del municipio y hasta
del sector privado”. Estos terrenos del municipio deben referirse a las áreas
de aportes obligatorios que la mayoría de las veces se redime en dinero a
precio de arancel, es decir: no se dejan. Terrenos del sector privado deberá
referirse a la cantidad de terrenos vacíos que con fines especulativos quedan
sin uso y que son propiedad de alcaldes, comisarios, fiscales, jueces y
funcionarios que para permitir la invasión que estarían obligados a impedir,
cobran su inacción de esa manera, permitiendo la “invasión”. Son terrenos de
dimensiones domésticas como todos los demás, sin ninguna ubicación ni vocación
para parque, ¿los expropiarán? ¿Cuándo dispondrán de ellos? ¿Tendrán área
verde? ¿Árboles? ¿Quién los regará? en estos “parques de bolsillo” los niños
podrán esconderse sin ser vistos por sus padres. Finalmente las zonas de
velocidad máxima 30 Km/hora quizá sea la única medida que funcione si se logra
hacer que se cumpla. Tres medidas que delatan la terrible realidad de una
burocracia tan despistada y una prensa tan poco exigente que le hace eco. Si
tuviéramos un congreso a la altura, pediría una Ley de Suelo, donde el Estado
recupere su capacidad de planear la ciudad y la región, pero para esto deberían
derogar la legislación sobre posesión de tierra rústica que nos ha dado la
ciudad que ahora tenemos, pero eso sería afectar los intereses de las mafias de
tráfico de tierra. Difícil.
domingo, 17 de mayo de 2020
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