domingo, 17 de mayo de 2020

Burocracia en acción.


En El Comercio de hoy 16 de mayo de 2020, el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, anuncia tres medidas: Creación de supermanzanas, parques de bolsillo y zonas de velocidad vehicular 30 Km/hora,  a fin de adaptar la planificación y el equipamiento urbano a un escenario posterior al COVID-19. Increíble, el Ministerio que desde hace 50 años permite en todo el Perú el crecimiento del área urbana a cargo de mafias de traficantes de tierra que se posesionan de grandes áreas rústicas y luego lotizan, sin dejar espacios públicos para  reunión, recreación ni equipamiento urbano, plantea ahora la creación de supermanzanas para disponer de las vías interiores como espacios de reunión.  La solución a la escases de parques que no existen porque los traficantes que diseñan la ciudad la conciben como la suma de lotes para ser vendidos, será resuelta por los denominados Parques de Bolsillo, “en terrenos vacíos del municipio y hasta del sector privado”. Estos terrenos del municipio deben referirse a las áreas de aportes obligatorios que la mayoría de las veces se redime en dinero a precio de arancel, es decir: no se dejan. Terrenos del sector privado deberá referirse a la cantidad de terrenos vacíos que con fines especulativos quedan sin uso y que son propiedad de alcaldes, comisarios, fiscales, jueces y funcionarios que para permitir la invasión que estarían obligados a impedir, cobran su inacción de esa manera, permitiendo la “invasión”. Son terrenos de dimensiones domésticas como todos los demás, sin ninguna ubicación ni vocación para parque, ¿los expropiarán? ¿Cuándo dispondrán de ellos? ¿Tendrán área verde? ¿Árboles? ¿Quién los regará? en estos “parques de bolsillo” los niños podrán esconderse sin ser vistos por sus padres. Finalmente las zonas de velocidad máxima 30 Km/hora quizá sea la única medida que funcione si se logra hacer que se cumpla. Tres medidas que delatan la terrible realidad de una burocracia tan despistada y una prensa tan poco exigente que le hace eco. Si tuviéramos un congreso a la altura, pediría una Ley de Suelo, donde el Estado recupere su capacidad de planear la ciudad y la región, pero para esto deberían derogar la legislación sobre posesión de tierra rústica que nos ha dado la ciudad que ahora tenemos, pero eso sería afectar los intereses de las mafias de tráfico de tierra. Difícil.

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