Para los que quieran verlo, esta crisis del coronavirus deja,
en medio de una gran cantidad de situaciones únicas e irrepetibles, una buena
cantidad de enseñanzas relacionadas al tema urbano.
Cuando constatamos que los únicos espacios públicos del que
disponen nuestras ciudades son los correspondientes a las pistas y veredas y no
tenemos espacios públicos importantes ni de reunión ni de recreación, que en
asentamientos y pueblos jóvenes, el área urbana construida desde hace 50 años, son
solamente la suma de las viviendas y no tenemos plazas, ni parques, ni espacios
reservados para construir equipamiento urbano de salud ni ninguno otro aún si
tuviéramos el dinero para hacerlo, nos damos cuenta que este es el fruto de
cincuenta años de la ciudad trazada por traficantes de tierra, aplicando la tiza directamente al terreno en búsqueda de la
mayor cantidad de lotes y cuando nos rebelamos a esta realidad y nos
preguntamos por qué no pudimos impedirlo, sabemos que la respuesta es porque
desde siempre estas mafias estuvieron representadas y defendidas en todos los
Congresos, en todos los ejecutivos, en todos los niveles del ministerio
público, en el Poder Judicial, en todos los niveles municipales, incluso muchas
fueron y son organizadas por la autoridad municipal y que, siendo así, para
lograr algún plan que nos lleve al desarrollo urbano, quizá necesitemos una
situación límite, que permita lograr tres requisitos: en primer lugar derogar
la legislación existente sobre posesión de tierra rústica, en segundo lugar, una
Ley General de Suelo que someta el suelo a la planificación encaminada a la
obtención del beneficio colectivo y en tercer lugar lograr una nueva
legislación sobre expropiaciones que, en un plazo mínimo, permita disponer, de
los inmuebles afectados por alguna acción de planeamiento. Desde mi punto de
vista, no será posible poner en marcha ningún tipo de planeamiento urbano si
antes no logramos estos tres requisitos.
¿Cuál sería la situación límite que provea el factor
detonante para obtener esto?, no fue esta crisis del Coronavirus, esta
solamente cumplió su rol al hacer evidente el problema para los que lo quieran
ver. Lamentablemente, la situación límite quizá sea el gran sismo de grado 8.6
Mw científicamente pronosticado desde el año 2010 y que estamos esperando desde
entonces.
Parece increíble, que tenga que ser así, que debamos actuar a
partir de una tragedia y no podamos actuar a partir de un pronóstico científico
y estar mejor preparados para cuando la amenaza ocurra. Es tal como si
hubiéramos recibido el pronóstico científico de la presente crisis del corona
virus hace diez años y no hubiéramos encaminado todos nuestros esfuerzos a
mejorar nuestros hospitales, aumentar nuestras UCI y entrenar a una mayor
cantidad de personal de salud incluyendo médicos, enfermeras y técnicos. Parece
increíble, pero así exactamente es, con la diferencia que mientras esta crisis
viral matará del orden de los miles de peruanos, el terremoto pronosticado,
demoliendo el 30% o más de las edificaciones autoconstruidas, dependiendo de la
hora en que ocurra, matará decenas de miles contando a aquellos cuyas viviendas
colapsen totalmente y dejará arruinadas económicamente a muchas más familias
sobrevivientes contando aquellos cuyas viviendas sufran daño parcial o total.
Frente a nuestra realidad de 80% o más del área urbana edificada
producto de la autoconstrucción, Chile hoy día puede exhibir un escenario
urbano con un 15% de informalidad y puede resistir sismos de 8 Mw como el de
2014 (también pronosticado el 2010), casi sin víctimas, pero aparentemente para
que eso pueda ser posible tuvieron que suceder en 1960 el sismo de Valdivia de
9.00 Mw, el mayor sismo registrado por el ser humano, el de
Algarrobo-Valparaiso de 1985 de 8 Mw,, el de Antofagasta de 1995 de 8 Mw,, el
de Cauquenes de 2010 de 8.8 Mw, y el ya mencionado de Iquique de 2014 de 8 Mw y
además intercalados desde 1970 quince sismos de más de 7 Mw., aparentemente
gracias a eso y también aparentemente debido a la dictadura desde 1973, Chile
prohibió la autoconstrucción y emprendió la provisión masiva de vivienda
popular sismo resistente que le permite su actual exitosa performance frente a
los grandes sismos. Muy lamentablemente, nuestro caso es muy distinto.
En el supuesto caso que haya que actuar a partir de la
ocurrencia de nuestro pronosticado sismo de 8,6 Mw, ¿qué sería necesario hacer
al día siguiente? y ¿qué habría que hacer después para no repetir los mismos
fatídicos errores y ojalá encaminarnos a conseguir algún grado mayor de
desarrollo urbano?
Al día siguiente deberíamos empezar a remover escombros y eliminar
al menos el desmonte que impida el tránsito vehicular por vías importantes, ¿A
dónde llevar esa enorme cantidad de material? ¿Sería necesario un tratamiento
previo? ¿Podría ser arrojado al mar?
Commovida por la tragedia, la opinión pública ¿escuchará argumentos
como para el cambio de política territorial y de vivienda popular o insistirá
con apoyar la autoconstrucción?
En el supuesto deseado caso que se logre la opinión pública
favorable al cambio de política territorial y de vivienda popular, tarea que,
tal como lo hace el Colegio Médico en el campo de la medicina, correspondería
trazar desde ya a los colegios de arquitectos y de ingenieros por lo menos este
último en su capítulo de ingenieros civiles, me atrevo a delinear un derrotero
de medidas.
Pero antes, nuestra opinión pública debería ser ilustrada por
lo menos sobre dos temas
1. ¿Porqué
es posible el manejo territorial por las mafias de tráfico de tierras?
2. ¿Dónde se
origina la cadena de la autoconstrucción y cómo romperla?
1. ¿Porqué es posible el manejo territorial por las mafias?
La Reforma Agraria iniciada en 1968, entregó la mayor cantidad
de tierra rústica a entes colectivos creados por dicho proceso, ya sea
cooperativas agrarias o complejos agroindustriales pero también a familias
campesinas.
A partir de esa época, dos factores aumentaron la migración
del campo a la ciudad produciendo una crisis político-social:
·
El fracaso económico de los modelos colectivos de
gestión propuestos por la Reforma Agraria y que, en la mayoría de los casos
devino en el reparto de la tierra entre sus beneficiarios, quedando muchos
campesinos sin tierra presionados a migrar a la ciudad en busca de empleo.
·
El inicio del terrorismo en 1980 y su escalada
de violencia hacia fines de esta década que produjo migración masiva y sin
control.
Y dos publicaciones encaminaron la opinión pública para
conseguir progresivamente la dación de la legislación que permitió el
reconocimiento legal del posesionario:
·
En 1984: “Desborde popular y crisis del estado”
por José Matos Mar, que desde su enfoque sociológico valora la gesta de la
población para resolver su problema de vida y de vivienda al decidir migrar,
invadir tierra rústica y autoconstruir su vivienda dejando al Estado sin
respuesta.
·
En 1986: “El otro sendero” por Hernando de Soto,
Enrique Ghersi y Mario Ghibellini, que desde un enfoque economicista valora en
la autoconstrucción la creación de valor de la nada, lo identifica como un
ahorro familiar y propone su utilización como garantía para convertir al
poblador en emprendedor.
Las primeras invasiones eran organizadas por los pobladores
enfrentando a alcaldes, policías, fiscales y jueces. Luego venía un largo
proceso para conseguir la titulación, los servicios básicos de agua, desagüe,
energía, alumbrado público, pistas y veredas, proceso en el que los pobladores
eran extorsionados por la administración pública y en el que se tornó como
pieza clave el apoyo de los políticos, por eso hay Pueblos Jóvenes con todos
sus nombres, finalmente este proceso devino en cada vez más corrupto, llegando
a incluir en el reparto de lotes a todas aquellas autoridades encargadas de
impedir la invasión, hasta llegar a la actual modalidad, grupos de financistas
informales detectan un área, toman posesión de ella y la conservan
violentamente con protección de delincuentes armados, lotizan el área y
empiezan la venta de los lotes. A esos grupos, que cuentan con apoyo en todas
las instancias del poder y en todos los sectores de la administración pública,
se les llama mafias de tráfico de tierras.
2. ¿Dónde se origina la cadena de la autoconstrucción y cómo
romperla?
Desde los 80, los pobladores que invaden y consiguen un lote,
tienen por delante un largo camino, no solo vivir extorsionados por autoridades
y políticos, además la autoconstrucción significa años de alta morbilidad para
la pareja y su familia ya que las condiciones ambientales de la construcción
que habitan, puede llevar a la pareja o a sus hijos a la neumonía o la
tuberculosis o a la disentería y de allí a la tifoidea o la hepatitis. Terminar
la vivienda es importante, por eso no importa tanto la calidad, por eso aceptan
presupuestos donde se sustituye el ladrillo King Kong por el pandereta y el
ladrillo hueco de 30 x 30 x 15 por el carachita de 30 x 30 x 10, esto más la
falta de conocimientos para planear la estructura desde la cimentación hasta el
techado, los lleva a una construcción preparada solamente para condiciones
estáticas, incapaz de resistir las exigentes condiciones dinámicas de un sismo
de 8,6 Mw como el que nos amenaza, lo que lleva a la alta vulnerabilidad desde
siempre y a partir del sismo, a la ruina económica o la muerte.
Todo esto de un lado y del otro nada. Entonces, si un
poblador joven o una pareja pudieran acceder a lo mismo que ocupa antes de
invadir, es decir, un cuarto, un baño y una kitchenette, es decir una Vivienda
Mínima, una VM de 17 a 20 m², pero propia, en un multifamiliar
sismo-resistente planeado y construido con grado de excelencia, con un sistema
de registro público eficiente e inmediato que lo haga propietario legal con muy
poco esfuerzo, con subvención estatal respaldando la operación, más el bono al
buen pagador, se conformaría del lado de la solución, una posibilidad real que
dejaría de tener a la autoconstrucción como única opción.
Dada la eficiencia y seguridad del sistema de registro, el propietario estará en condiciones de vender esta unidad para comprar otra VM de dos dormitorios de 25 a 30 m² o de tres dormitorios que también serán parte del programa básico inicial. La escases inicial de VM, hará que su precio de reventa adquiera mayor valor, lo cual beneficiaría al programa.
Dada la eficiencia y seguridad del sistema de registro, el propietario estará en condiciones de vender esta unidad para comprar otra VM de dos dormitorios de 25 a 30 m² o de tres dormitorios que también serán parte del programa básico inicial. La escases inicial de VM, hará que su precio de reventa adquiera mayor valor, lo cual beneficiaría al programa.
Estos edificios multifamiliares sismo-resistentes con VM,
serían de seis o siete pisos, el primer piso estaría dedicado a comercio
vecinal. Se construirían en forma masiva con abundancia de tecnología y
maquinaria, con muchos componentes normalizados y/o prefabricados, Dejando
planificadas áreas para equipamiento urbano, sus alrededores se calcularán para
la subasta de áreas para construcción de todo tipo de emprendimientos privados
con indicaciones de zonificación, densidad y volumen.
Todo el conjunto será planeado con instalaciones de agua
potable y agua bebible, con desagüe desagregado en aguas grises y negras cada
una con su respectivo tratamiento. Sus sistemas viales estarán planeados para
albergar transporte masivo, desde el inicio se recolectará la basura
diferenciada orgánica/inorgánica y se planeará plantas de tratamiento para
cuando el volumen lo permita, el grado de excelencia del proyecto urbano será
tal, que podrá acceder a bonos de carbono y así obtener financiamiento de bajo
costo.
Cada edificio multifamiliar, planeados con un ascensor central y ejes de circulación logitudinal, podría tener hasta 180 o 190 unidades a razón de 30 o 32 por piso, el primer piso dedicado a comercio vecinal. En conjunto, los edificios deberán tener un sistema de administración común a cargo de una empresa con la obligación de proveer administradores formados profesionalmente por alguna entidad especializada y por guardianes igualmente formados por algún tipo de diplomado básico que les permita desempeñarse eficientemente como un cuerpo unitario, lo cual es básico para el éxito del programa. Los edificios estarían provistos de facilidades para que los guardianes puedan cortar el suministro de agua y energía eléctrica a aquellos propietarios que no paguen las cuotas de mantenimiento que dada la cantidad de pequeñas unidades inmobiliarias por edificio, no serán muy altas, la administración además dispondrá del ingreso proveniente de los alquileres de las áreas de comercio vecinal del primer piso. Este cuerpo de guardianes y administradores será una fuente de empleo adecuado y debería permitir la subsistencia de una familia por cada uno de estos tipos de empleo.
Cada edificio multifamiliar, planeados con un ascensor central y ejes de circulación logitudinal, podría tener hasta 180 o 190 unidades a razón de 30 o 32 por piso, el primer piso dedicado a comercio vecinal. En conjunto, los edificios deberán tener un sistema de administración común a cargo de una empresa con la obligación de proveer administradores formados profesionalmente por alguna entidad especializada y por guardianes igualmente formados por algún tipo de diplomado básico que les permita desempeñarse eficientemente como un cuerpo unitario, lo cual es básico para el éxito del programa. Los edificios estarían provistos de facilidades para que los guardianes puedan cortar el suministro de agua y energía eléctrica a aquellos propietarios que no paguen las cuotas de mantenimiento que dada la cantidad de pequeñas unidades inmobiliarias por edificio, no serán muy altas, la administración además dispondrá del ingreso proveniente de los alquileres de las áreas de comercio vecinal del primer piso. Este cuerpo de guardianes y administradores será una fuente de empleo adecuado y debería permitir la subsistencia de una familia por cada uno de estos tipos de empleo.
De esta forma se rompería la cadena de la autoconstrucción y
se sustituiría por el camino al desarrollo urbano sostenible en el Perú.
Es difícil pensar en este programa para ser aplicado hoy
en Lima, por lo que su aplicación inmediata sería por ahora fuera de Lima y
condicionado a ser aplicado en Lima, como parte de la labor de reconstrucción
después del gran sismo.

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