domingo, 17 de mayo de 2020

Crisis post pandemia y reflexión.


Para los que quieran verlo, esta crisis del coronavirus deja, en medio de una gran cantidad de situaciones únicas e irrepetibles, una buena cantidad de enseñanzas relacionadas al tema urbano.
Cuando constatamos que los únicos espacios públicos del que disponen nuestras ciudades son los correspondientes a las pistas y veredas y no tenemos espacios públicos importantes ni de reunión ni de recreación, que en asentamientos y pueblos jóvenes, el área urbana construida desde hace 50 años, son solamente la suma de las viviendas y no tenemos plazas, ni parques, ni espacios reservados para construir equipamiento urbano de salud ni ninguno otro aún si tuviéramos el dinero para hacerlo, nos damos cuenta que este es el fruto de cincuenta años de la ciudad trazada por traficantes de tierra, aplicando la  tiza directamente al terreno en búsqueda de la mayor cantidad de lotes y cuando nos rebelamos a esta realidad y nos preguntamos por qué no pudimos impedirlo, sabemos que la respuesta es porque desde siempre estas mafias estuvieron representadas y defendidas en todos los Congresos, en todos los ejecutivos, en todos los niveles del ministerio público, en el Poder Judicial, en todos los niveles municipales, incluso muchas fueron y son organizadas por la autoridad municipal y que, siendo así, para lograr algún plan que nos lleve al desarrollo urbano, quizá necesitemos una situación límite, que permita lograr tres requisitos: en primer lugar derogar la legislación existente sobre posesión de tierra rústica, en segundo lugar, una Ley General de Suelo que someta el suelo a la planificación encaminada a la obtención del beneficio colectivo y en tercer lugar lograr una nueva legislación sobre expropiaciones que, en un plazo mínimo, permita disponer, de los inmuebles afectados por alguna acción de planeamiento. Desde mi punto de vista, no será posible poner en marcha ningún tipo de planeamiento urbano si antes no logramos estos tres requisitos.

¿Cuál sería la situación límite que provea el factor detonante para obtener esto?, no fue esta crisis del Coronavirus, esta solamente cumplió su rol al hacer evidente el problema para los que lo quieran ver. Lamentablemente, la situación límite quizá sea el gran sismo de grado 8.6 Mw científicamente pronosticado desde el año 2010 y que estamos esperando desde entonces.

Parece increíble, que tenga que ser así, que debamos actuar a partir de una tragedia y no podamos actuar a partir de un pronóstico científico y estar mejor preparados para cuando la amenaza ocurra. Es tal como si hubiéramos recibido el pronóstico científico de la presente crisis del corona virus hace diez años y no hubiéramos encaminado todos nuestros esfuerzos a mejorar nuestros hospitales, aumentar nuestras UCI y entrenar a una mayor cantidad de personal de salud incluyendo médicos, enfermeras y técnicos. Parece increíble, pero así exactamente es, con la diferencia que mientras esta crisis viral matará del orden de los miles de peruanos, el terremoto pronosticado, demoliendo el 30% o más de las edificaciones autoconstruidas, dependiendo de la hora en que ocurra, matará decenas de miles contando a aquellos cuyas viviendas colapsen totalmente y dejará arruinadas económicamente a muchas más familias sobrevivientes contando aquellos cuyas viviendas sufran daño parcial o total.

Frente a nuestra realidad de 80% o más del área urbana edificada producto de la autoconstrucción, Chile hoy día puede exhibir un escenario urbano con un 15% de informalidad y puede resistir sismos de 8 Mw como el de 2014 (también pronosticado el 2010), casi sin víctimas, pero aparentemente para que eso pueda ser posible tuvieron que suceder en 1960 el sismo de Valdivia de 9.00 Mw, el mayor sismo registrado por el ser humano, el de Algarrobo-Valparaiso de 1985 de 8 Mw,, el de Antofagasta de 1995 de 8 Mw,, el de Cauquenes de 2010 de 8.8 Mw, y el ya mencionado de Iquique de 2014 de 8 Mw y además intercalados desde 1970 quince sismos de más de 7 Mw., aparentemente gracias a eso y también aparentemente debido a la dictadura desde 1973, Chile prohibió la autoconstrucción y emprendió la provisión masiva de vivienda popular sismo resistente que le permite su actual exitosa performance frente a los grandes sismos. Muy lamentablemente, nuestro caso es muy distinto.

En el supuesto caso que haya que actuar a partir de la ocurrencia de nuestro pronosticado sismo de 8,6 Mw, ¿qué sería necesario hacer al día siguiente? y ¿qué habría que hacer después para no repetir los mismos fatídicos errores y ojalá encaminarnos a conseguir algún grado mayor de desarrollo urbano?

Al día siguiente deberíamos empezar a remover escombros y eliminar al menos el desmonte que impida el tránsito vehicular por vías importantes, ¿A dónde llevar esa enorme cantidad de material? ¿Sería necesario un tratamiento previo? ¿Podría ser arrojado al mar?

Commovida por la tragedia, la opinión pública ¿escuchará argumentos como para el cambio de política territorial y de vivienda popular o insistirá con apoyar la autoconstrucción?

En el supuesto deseado caso que se logre la opinión pública favorable al cambio de política territorial y de vivienda popular, tarea que, tal como lo hace el Colegio Médico en el campo de la medicina, correspondería trazar desde ya a los colegios de arquitectos y de ingenieros por lo menos este último en su capítulo de ingenieros civiles, me atrevo a delinear un derrotero de medidas.

Pero antes, nuestra opinión pública debería ser ilustrada por lo menos sobre dos temas
1.    ¿Porqué es posible el manejo territorial por las mafias de tráfico de tierras?
2.    ¿Dónde se origina la cadena de la autoconstrucción y cómo romperla?

1. ¿Porqué es posible el manejo territorial por las mafias?
La Reforma Agraria iniciada en 1968, entregó la mayor cantidad de tierra rústica a entes colectivos creados por dicho proceso, ya sea cooperativas agrarias o complejos agroindustriales pero también a familias campesinas.
A partir de esa época, dos factores aumentaron la migración del campo a la ciudad produciendo una crisis político-social:
·         El fracaso económico de los modelos colectivos de gestión propuestos por la Reforma Agraria y que, en la mayoría de los casos devino en el reparto de la tierra entre sus beneficiarios, quedando muchos campesinos sin tierra presionados a migrar a la ciudad en busca de empleo.
·         El inicio del terrorismo en 1980 y su escalada de violencia hacia fines de esta década que produjo migración masiva y sin control.
Y dos publicaciones encaminaron la opinión pública para conseguir progresivamente la dación de la legislación que permitió el reconocimiento legal del posesionario:
·         En 1984: “Desborde popular y crisis del estado” por José Matos Mar, que desde su enfoque sociológico valora la gesta de la población para resolver su problema de vida y de vivienda al decidir migrar, invadir tierra rústica y autoconstruir su vivienda dejando al Estado sin respuesta.
·         En 1986: “El otro sendero” por Hernando de Soto, Enrique Ghersi y Mario Ghibellini, que desde un enfoque economicista valora en la autoconstrucción la creación de valor de la nada, lo identifica como un ahorro familiar y propone su utilización como garantía para convertir al poblador en emprendedor.
Las primeras invasiones eran organizadas por los pobladores enfrentando a alcaldes, policías, fiscales y jueces. Luego venía un largo proceso para conseguir la titulación, los servicios básicos de agua, desagüe, energía, alumbrado público, pistas y veredas, proceso en el que los pobladores eran extorsionados por la administración pública y en el que se tornó como pieza clave el apoyo de los políticos, por eso hay Pueblos Jóvenes con todos sus nombres, finalmente este proceso devino en cada vez más corrupto, llegando a incluir en el reparto de lotes a todas aquellas autoridades encargadas de impedir la invasión, hasta llegar a la actual modalidad, grupos de financistas informales detectan un área, toman posesión de ella y la conservan violentamente con protección de delincuentes armados, lotizan el área y empiezan la venta de los lotes. A esos grupos, que cuentan con apoyo en todas las instancias del poder y en todos los sectores de la administración pública, se les llama mafias de tráfico de tierras.

2. ¿Dónde se origina la cadena de la autoconstrucción y cómo romperla?
Desde los 80, los pobladores que invaden y consiguen un lote, tienen por delante un largo camino, no solo vivir extorsionados por autoridades y políticos, además la autoconstrucción significa años de alta morbilidad para la pareja y su familia ya que las condiciones ambientales de la construcción que habitan, puede llevar a la pareja o a sus hijos a la neumonía o la tuberculosis o a la disentería y de allí a la tifoidea o la hepatitis. Terminar la vivienda es importante, por eso no importa tanto la calidad, por eso aceptan presupuestos donde se sustituye el ladrillo King Kong por el pandereta y el ladrillo hueco de 30 x 30 x 15 por el carachita de 30 x 30 x 10, esto más la falta de conocimientos para planear la estructura desde la cimentación hasta el techado, los lleva a una construcción preparada solamente para condiciones estáticas, incapaz de resistir las exigentes condiciones dinámicas de un sismo de 8,6 Mw como el que nos amenaza, lo que lleva a la alta vulnerabilidad desde siempre y a partir del sismo, a la ruina económica o la muerte.
Todo esto de un lado y del otro nada. Entonces, si un poblador joven o una pareja pudieran acceder a lo mismo que ocupa antes de invadir, es decir, un cuarto, un baño y una kitchenette, es decir una Vivienda Mínima, una VM de 17 a 20 , pero propia, en un multifamiliar sismo-resistente planeado y construido con grado de excelencia, con un sistema de registro público eficiente e inmediato que lo haga propietario legal con muy poco esfuerzo, con subvención estatal respaldando la operación, más el bono al buen pagador, se conformaría del lado de la solución, una posibilidad real que dejaría de tener a la autoconstrucción como única opción.

Dada la eficiencia y seguridad del sistema de registro, el propietario estará en condiciones de vender esta unidad para comprar otra VM de dos dormitorios de 25 a 30 o de tres dormitorios que también serán parte del programa básico inicial. La escases inicial de VM, hará que su precio de reventa adquiera mayor valor, lo cual beneficiaría al programa.
Estos edificios multifamiliares sismo-resistentes con VM, serían de seis o siete pisos, el primer piso estaría dedicado a comercio vecinal. Se construirían en forma masiva con abundancia de tecnología y maquinaria, con muchos componentes normalizados y/o prefabricados, Dejando planificadas áreas para equipamiento urbano, sus alrededores se calcularán para la subasta de áreas para construcción de todo tipo de emprendimientos privados con indicaciones de zonificación, densidad y volumen.
Todo el conjunto será planeado con instalaciones de agua potable y agua bebible, con desagüe desagregado en aguas grises y negras cada una con su respectivo tratamiento. Sus sistemas viales estarán planeados para albergar transporte masivo, desde el inicio se recolectará la basura diferenciada orgánica/inorgánica y se planeará plantas de tratamiento para cuando el volumen lo permita, el grado de excelencia del proyecto urbano será tal, que podrá acceder a bonos de carbono y así obtener financiamiento de bajo costo.
Cada edificio multifamiliar, planeados con un ascensor central y ejes de circulación logitudinal, podría tener hasta 180  o 190 unidades a razón de 30 o 32 por piso, el primer piso dedicado a comercio vecinal. En conjunto, los edificios deberán tener un sistema de administración común a cargo de una empresa con la obligación de proveer administradores formados profesionalmente por alguna  entidad especializada y por guardianes igualmente formados por algún tipo de diplomado básico que les permita desempeñarse eficientemente como un cuerpo unitario, lo cual es básico para el éxito del programa. Los edificios estarían provistos de facilidades para que los guardianes puedan cortar el suministro de agua y energía eléctrica a aquellos propietarios que no paguen las cuotas de mantenimiento que dada la cantidad de pequeñas unidades inmobiliarias por edificio, no serán muy altas, la administración además dispondrá del ingreso proveniente de los alquileres de las áreas de comercio vecinal del primer piso. Este cuerpo de guardianes y administradores será una fuente de empleo adecuado y debería permitir la subsistencia de una familia por cada uno de estos tipos de empleo.

De esta forma se rompería la cadena de la autoconstrucción y se sustituiría por el camino al desarrollo urbano sostenible en el Perú.

Es difícil pensar en este programa para ser aplicado hoy en Lima, por lo que su aplicación inmediata sería por ahora fuera de Lima y condicionado a ser aplicado en Lima, como parte de la labor de reconstrucción después del gran sismo.




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