Por primera vez en la historia del Perú, resultados electorales son tan claros respecto al centralismo. Lima, desea seguir participando del crecimiento económico que la ha beneficiado, las regiones fuera de Lima y en especial las del sur andino, que no han recibido los beneficios del crecimiento quieren cambiar esta situación.
En el medio, como actores centrales y responsables de este caso, están los gobiernos y los gobernantes, sus decisiones en los últimos ochenta años, han producido la desigualdad tan marcada de Lima respecto a las demás regiones del Perú. Pero algunos gobernantes han acentuado esta desigualdad más que otros. Revisemos someramente una por una y a grandes rasgos estas actuaciones y estas responsabilidades.
Hace sesenta años en la década de 1950, Manuel Odría, en medio de los efectos del empobrecimiento del campo como producto de importaciones masivas de alimentos y bienes y beneficiado por el auge de las exportaciones de minerales incentivadas por la post guerra y luego por la guerra de Corea, da un impulso a la construcción de infraestructura en general pero, privilegia la inversión pública en Lima Metropolitana construyendo enormes sedes administrativas para Ministerios y dependencias estatales con el doble efecto de crear empleo en construcción, atractivo para pobladores de baja calificación, así como empleo en cargos públicos atractivos para las clases medias del interior del país. Los primeros presionan con invasiones a terrenos del estado aumentando la ciudad informal, los segundos crean una demanda de vivienda formal. Puede decirse que esta constituye una primera gran oleada de migración.
Manuel Prado y los dos breves gobiernos militares que lo sucedieron hasta 1962, sobrellevaron períodos de crisis en los que la tendencia a la migración se acentuó, creándose en esta etapa las grandes primeras barriadas limeñas, llevando el tamaño poblacional de la ciudad de Lima a los primeros estadios de desequilibrio respecto al resto de ciudades del Perú. El modo de vida urbano Metropolitano en Lima, va diferenciándose claramente respecto a los modos de vida del resto del país.
Fernando Belaunde a partir del 63, da un impulso tremendo a la construcción, no solamente de vivienda explícitamente dedicada a la clase media sino de abundante infraestructura pública pero siempre ubicada mayoritariamente en Lima. Se crea el argumento de que siendo Lima el destino de la mayor cantidad de población nacional, es el lugar del país que necesita mayor infraestructura. A la larga, este argumento se mantendrá como el argumento rector de la inversión pública en el Perú.
El golpe militar de Juan Velasco en 1968 da inicio a un fenómeno nuevo. Decreta
Como resultado de esta desmesurada oferta de empleo en Lima, de un lado, se produce el primer boom inmobiliario que explica el crecimiento formal de 14 distritos centrales de Lima Metropolitana, y del otro, el explosivo crecimiento de la demanda de tierra rústica para ser invadida alrrededor de Lima que explica el crecimiento de los 25 restantes distritos para la nueva población informal. Villa El Salvador que en 1972, al año de ser creada tenía treinta mil habitantes, es el más significativo ejemplo de este nuevo fenómeno.
De regreso a la democracia en 1980, Fernando Belaunde nuevamente hace lo que sabe hacer: construir. Frente a las clarísimas demandas de ese momento, construye en Lima nuevos grandes Conjuntos Residenciales. Fuera de Lima Belaunde responde al clamor de poblaciones que hace años han sido ignoradas por el presupuesto central de la república y crea una primera moderna red vial. La carretera Marginal de
En 1985, el primer gobierno de Alan García produce la demolición de la débil economía peruana. La crisis que sus medidas han producido, solo acentúan los fenómenos migracionales y poblacionales. Movido más por intereses que por convicción, con dinero del gobierno central, da inicio a la construcción del Tren Eléctrico en Lima. Inicialmente sobrevalorado y finalmente desfinanciado por los malos manejos de que fue objeto, la construcción del tren quedaría paralizada por 20 años.
Alberto Fujimori en 1990 inicia la etapa de consolidación urbana de las grandes áreas de barriada. Dota de servicios a la enorme cantidad de población que las habita, y al hacerlo, incentiva la formación de más y mas grandes. El cono norte de Lima toma forma durante su gobierno. Para la construcción formal, Fujimori crea el Fondo Mivivienda que explica el desarrollo inmobiliario hasta nuestros días. Es impresionante ver como cuando las estadísticas de desembolsos para créditos hipotecarios se llevan a su ubicación geográfica, más de un 90% se asignan en Lima Metropolitana. ¿Qué haría cualquier gobierno en el resto del planeta si se encuentra con una situación así?, ¿No se justificaría una asignación proporcional de subsidios que beneficien a poblaciones fuera de Lima hasta equilibrar el caso?, no en nuestro país.
Alejandro Toledo desde el 2001 ignoró estas y otras innumerables muestras del decaimiento del modo de vida fuera de Lima. Durante su gobierno, el descubierto gas de Camisea revertió sin costo al Estado y Alan García en su segundo gobierno lo dedicó a generar energía eléctrica subsidiada en Lima y GNV barato para taxis en Lima. Entiendo que un gobierno improvisado y movido por intereses como el de Alan García no haya leído las señales que durante cinco largos años estuvo dando el Perú. Solo así entiendo cómo pudo dedicarse a construir en Lima con dinero del gobierno central, el Tren Eléctrico, cantidades de infraestructura educacional y de salud y la frívola reconstrucción del Estadio Nacional, olvidándose por completo de las inversiones fuera de Lima.
Esta es historia reciente, indicadores de la abismal diferencia de modos de vida en las distintas regiones del Perú respecto a Lima, están por todos lados. La televisión ayuda a hacerlas mas explícitas, ¿No son lo suficientemente claras como para dar inicio a políticas que tiendan a equilibrarlas?, no me refiero a disminuir las condiciones de vida de nadie, me refiero a mejorar las de las poblaciones fuera de Lima. Me refiero a argumentos que pudieran servir para mejorar la gobernabilidad de un país que durante 190 años ha ignorado el tema y que en los últimos 50 años ha invertido en Lima, la mayor parte de la riqueza producida en el resto del país.
Pues resulta que ahora, el año 2011, el resto del país desea un modo de vida similar al de Lima y apunta a elegir a un candidato que sin entender bien el tema, ofrece cambiar la distribución de la riqueza producida en el país. Contrapesando esto, la candidata oponente tiene la fuerza electoral de las masas agradecidas que en los 90 recibieron servicios gratuitos del Estado en las áreas de los alrededores de Lima que habían invadido hace años. ¿Qué es lo que no está claro en este momento para darse cuenta que el siguiente gobierno deberá priorizar el desarrollo fuera de Lima o el Perú será ingobernable dentro de poco?
Incluso el capital privado primero con inversión en minería y agroindustria, se ha adelantado al estado invirtiendo fuera de Lima, luego el comercio retail redescubriendo la reducida bonanza de la población beneficiada con ese empleo y mas recientemente una tímida construcción de viviendas, pero todo esto contra la corriente, contra las políticas del estado dictadas desde Lima por burócratas que siempre piensan que fuera de Lima es “muy lejos”.
Como conclusión vuelvo a hacer la misma pregunta:
¿Qué es lo que no está claro en este momento para darse cuenta que el siguiente gobierno deberá priorizar el desarrollo fuera de Lima o el Perú será ingobernable dentro de poco?
Luis Gurmendi.
