miércoles, 22 de abril de 2020

Comentario de dos frases del presidente Martín Vizcarra:

El presidente Martín Vizcarra anunció ayer por televisión que en el programa Techo Propio, se ha rebajado a 5% el requisito de una familia de contar con el 10% ahorrado para recibir un bono familiar para construcción de su vivienda, bono … “que permitirá a cualquiera que tenga un lotecito…etc, etc.. iniciar la construcción de su vivienda antisísmica……”
Primera frase, cuando el presidente dice “…cualquiera que tenga un lotecito….”,
yo escucho: “…cualquiera que haya comprado un lote a alguna de las muchas mafias de traficantes de terrenos que en todo el país, luego de invadir, pero más precisamente posesionarse ilegalmente y generalmente delincuencialmente de grandes extensiones de terreno rústico tanto público como privado, venden lotes rústicos, sin servicios, a los pobladores que no tienen ninguna otra posibilidad de obtenerlo…”
Entiendo que no es la mejor oportunidad para criticar lo dicho por el presidente Vizcarra, pero esa es la verdad.
Segunda frase, cuando el presidente dice “…esos pobladores…podrán construir viviendas antisísmicas…”
Yo escucho, “esos pobladores, sobre esos terrenos carentes de estudios de riesgo y de estudio de suelos, lamentablemente iniciarán un proceso de autoconstrucción el que desgraciadamente terminará en una edificación mal diseñada, mal cimentada y peor estructurada, en la que se empleará ladrillo pandereta como ladrillo portante y ladrillo carachita como ladrillo de techo lo que producirá viguetas de peralte insuficiente que además, al igual que toda la estructura, será llenada con concreto de muy mala calidad por la abundancia de agua en la mezcla, todo lo que contribuirá a su clasificación como altamente vulnerable para el sismo de grado 8,6 Mw que es el que nos amenaza, desde que el año 2010 fue pronosticado por el CISMID de la Facultad de Ingeniería Civil de la UNI (donde el presidente estudió), vulnerabilidad que muy probablemente la hará colapsar parcial o totalmente produciendo muy probablemente la ruina económica o la muerte de ese poblador o su familia…”
Lo siento señor presidente, al igual que usted, toda mi vida he construido y tanto usted como yo sabemos que es imposible que por autoconstrucción se obtenga una edificación sismo-resistente a grado 8,6 Mw. que es la magnitud del sismo pronosticado el 2010 para Lima por el CISMID de la UNI. Sin embargo, entiendo las presiones a las que Ud. está sometido, entiendo su desesperación en estos días por encontrar maneras legales de inyectar dinero a las familias, pero también lamento que se haya desperdiciado la oportunidad de invertir en edificaciones realmente sismo-resistentes, pero construidas sobre terrenos inscritos en los Registros Públicos, que cuenten con estudios de riesgo, estudio de suelos y habilitación urbana, planeados por urbanistas, diseñados por arquitectos, calculados, construidos y supervisados por ingenieros, construidos con abundante maquinaria y tecnología, en programas compuestos por unidades multifamiliares con variedad de opciones para uno, dos y tres dormitorios, con facilidades de comercio vecinal, educación básica y salud pública y “allí sí”, apoyados por una subvención estatal, mucho mayor que 10,000 soles. También entiendo que tiene usted que cuidar su imagen de no dar trabajo a los miembros del Club de la Construcción que lamentablemente no podrían ser excluidos de los concursos públicos. Entiendo también que sería altamente impopular baipasear a los vendedores retail de materiales de construcción que se activarán con la autoconstrucción y sobre todo entiendo también que esta medida le abriría una brecha con los lobbys que en el Congreso de la República mantienen las mafias de tráfico de terrenos. Pero no dejaré de pensar que esta fue una oportunidad más de cambiar la autoconstrucción como política del Estado peruano en materia de vivienda popular. Autoconstrucción que hace al Estado peruano “promotor del sub desarrollo urbano” y que debería ser cambiada por otra como la descrita, similar a la del resto de los países de nuestro continente, que lo convertiría en promotor del desarrollo urbano.