Lo siento presidente Humala, al ofrecer “cerrar la brecha de
agua potable para Lima” la semana pasada usted se comprometió a cumplir algo
imposible. Yo creo en su inocencia, pero está usted mal asesorado.
Lima está rodeada del territorio nacional compuesto por áreas rurales y urbanas sin ese servicio, la
población necesitada de ese servicio en Lima, actualmente tiene un tamaño, pero la oferta que usted ha hecho, dinamizará la ocupación de terrenos rústicos y
la hará crecer sin límite, de modo que cerrar la brecha no será posible.
Presidente, hace décadas que el estado no maneja
técnicamente el asentamiento poblacional
en el territorio nacional, lo manejan mafias de traficantes de tierras
que organizan ocupaciones ilegales de tierra rústica para venderla ilegalmente
sin habilitar a invasores que son estimulados con ofertas de servicios a
futuro. Su oferta, va a estimular a
estas mafias que son cada vez más violentas y cada vez llegan a corromper más altos niveles de autoridad.
En síntesis, estas mafias deciden el asentamiento
poblacional, trazan en el terreno los lotes que venden ilegalmente y como
primer paso, comprometen a los invasores a pagar cuotas para corromper a las
autoridades locales que deberían impedir este asentamiento. Autoridades municipales, policías, fiscales,
jueces todos tiene que ser neutralizados para que el asentamiento sea permitido.
Sobre esa trama urbana trazada sin técnica alguna sobre terrenos sin estudios
de topografía ni estudio de suelos, usted
se ha comprometido a tender las redes de agua y desagüe a un costo
alto por lo anti técnico del trabajo de base.
Luego vendrá lo peor, sobre esa
área, con sus conocimientos de arquitectura, cimentación y cálculo de
estructuras o mejor dicho sin ellos, los pobladores iniciarán la auto construcción de viviendas
totalmente vulnerables a sismos. La construcción tomará un largo período de la
vida del poblador en el que su salud y la de sus hijos estarán expuestas a dos graves flagelos: neumonía y
disentería. Cuando hayan terminado de
construir su vivienda, los pobladores habrán gastado cuatro veces más por metro
cuadrado en comparación al costo de mercado formal.
Al asumir estos pasivos ambientales y sociales, con proyectos como el agua
potable que usted ha ofrecido, el estado participa con la peor parte, gasta
demasiado para obtener muy poco, pero lo peor es que el estado santifica un proceso
en el que el producto final es un poblador explotado por el sistema de mafias,
acostumbrado a corromper autoridades y a no pagar impuestos, es decir un
integrante más de la población ingobernable.
El estado integrado a este círculo vicioso es parte del sub
desarrollo.
Asesórese mejor señor presidente.
