miércoles, 11 de diciembre de 2013

¿Ciudad Concordia?


En el menos aparente lugar del país, en medio del desierto que separa Tacna de Arica, el estado peruano que hace 190 años no se ocupa del desarrollo urbano, planea construir 2,700 viviendas unifamiliares e infraestructura urbana tratando de echar a andar un proyecto que ha denominado Ciudad Concordia.
El mismo estado que en el resto del país, ya desde hace medio siglo, ha dejado en manos de mafias traficantes de terrenos las decisiones sobre el asentamiento del 90% de la población, esta vez motivado por causales que no responden ni a la lógica del planeamiento urbano ni a la del adecuado uso de recursos,  pretende asentar 15,000 personas en un área con serias limitaciones y actuando sin criterio técnico.
No tengo idea a quien corresponda la idea original, pero sea quien sea, está equivocado. Una ciudad es más que la voluntad de alguna autoridad cuyo período de gestión pasará pronto pero dejará una huella de su mala decisión para el resto de la historia. Lo equivocado de esta decisión se puede criticar desde dos niveles de análisis:

1.       Su ubicación, en medio de la planicie desértica y sin fuentes de agua al sur del valle del Caplina, río tan poco caudaloso que su cauce no llega al mar y se pierde en el desierto pero que siempre fue la única fuente de agua de Tacna. La falta de agua fue la limitación al crecimiento poblacional y al desarrollo de Tacna hasta que se hizo el canal de Uchusuma que actualmente está al límite de su máximo rendimiento por lo que para esta nueva ciudad, el estado asumirá el pasivo de costosos sistemas de producción y aducción de agua potable, que sin duda, estarían mejor empleados en la ciudad de Tacna a 25 Km al norte. Su mala ubicación también se da por su colindancia con el límite binacional con Chile, ya que el contrabando, principal actividad delictiva de la zona, se verá favorecido por la presencia de este centro poblado. Para combatir sobre todo el contrabando hormiga, conviene esta zona deshabitada.

2.       Su planeamiento, en base a viviendas unifamiliares de uno y dos pisos que en el Perú son solamente el inicio de edificaciones multifamiliares auto construidas hasta llegar a los cuatro o cinco pisos, con el problema técnico de tener edificaciones ampliadas a cinco pisos autoconstruidas sobre cimentaciones para dos pisos y por lo tanto altamente vulnerables por estar en territorio sísmico. Además, costos finales altos por efecto de la autoconstrucción por etapas y finalmente ciudades feas producto de la mezcla de emprendimientos individuales autoconstruidos sin orden ni concierto.

En esa parte del país, primera imagen de ingreso viniendo de Chile, el más ordenado de nuestros países vecinos, si se construye algo, debería ser un modelo de orden y calidad urbana y arquitectónica. La autoconstrucción no es el camino. Tal como está planeada Ciudad Concordia, al cabo de unos años, será una horrible área desordenada con edificaciones de ladrillo de tres a cinco pisos sin tarrajear y rodeada de un área de barriada caótica y delincuencial dedicada al contrabando.
El estado peruano no debe incursionar en inmobiliaria, si lo hace en este caso, debe hacerlo con proyectos bien planeados que aseguren un nivel de excelencia y asesorado por profesionales con criterio, que le puedan hacer ver a sus momentáneos promotores que una idea como Ciudad Concordia es un disparate.

Luis Gurmendi,

Arquitecto, Magister en Planeamiento Urbano y Regional.