martes, 24 de marzo de 2020

Mi opinión sobre el PLAM 2035. Amenaza, estrategia y Plan.



Alrededor del año 2010, investigaciones hechas en el CISMID (Centro Peruano Japonés de Investigación Sísmica y Mitigación de Desastres) de la UNI en el ámbito del proyecto SATREPS (Science And Tecnology REsearch Partnership for Sustainable Development) basadas en el estudio de las asperezas en los planos de subducción entre placas que explican la diferencia de energía acumulada en zonas en la costa occidental de América del Sur, permitieron pronosticar con base científica tres grandes movimientos sísmicos:
·         Uno de más de 8 Mw en el norte de Chile que con 8,2 Mw, ya se produjo en Iquique, el 1 de abril de 2014.
·         Otro de menos de 8 Mw en la zona norte de Ecuador, que con 7,9Mw ya se produjo en Manabí el 17 de abril de 2016 y
·         Otro que corresponde aproximadamente al área de la provincia de Lima de entre 8,6 y 8,9 Mw, que estamos esperando. La ciudad de Lima, nunca ha soportado un sismo de esta magnitud.
Siempre supimos que vivimos en una zona sísmica, sin embargo después de este pronóstico, la pregunta respecto al PLAM 2035 es ¿Podemos ignorar esta amenaza en un plan que persigue el desarrollo metropolitano?
Las siguientes reflexiones estarían asociadas a los efectos de este sismo: 
·         Lima es el ámbito de producción del 60% del PNB del Perú,
·         Lima cobija aproximadamente al 30% de la población total del país y al 60% de la población urbana,
·         Casi la totalidad de la infraestructura de primer nivel del país en salud, educación, comercio, cultura, deportes y vivienda se ubica en Lima.
·         ¿Es estratégico esperar el sismo sin tomar ninguna medida relativa al país y la ciudad?

Fundamentos del PLAM 2035
El sustento legal del PLAM 2035 se  desarrolla impecablemente en el denominado Plan Regional de Desarrollo Concertado, a partir de ese sustento legal el derrotero legal que sustenta el PLAM 2035 está correctamente planteado.
Los planes se sostienen en un marco legal y tal como debe ser, el PLAM 2035 se sustenta en la Constitución de 1993, que en su artículo 195, establece:
·         
      Artículo 195.- Los gobiernos locales promueven el desarrollo y la economía local, y la prestación de los servicios públicos de su responsabilidad, en armonía con las políticas y planes nacionales y regionales de desarrollo. Son competentes para:
o   1. Aprobar su organización interna y su presupuesto.
o   2. Aprobar el plan de desarrollo local concertado con la sociedad civil. .....
o   6. Planificar el desarrollo urbano y rural de sus circunscripciones, incluyendo la zonificación, urbanismo y el acondicionamiento territorial.
o   7. Fomentar la competitividad, las inversiones y el financiamiento para la ejecución de proyectos y obras de infraestructura local.
o   8. Desarrollar y regular actividades y/o servicios en materia de educación, salud, vivienda, saneamiento, medio ambiente, sustentabilidad de los recursos naturales, transporte colectivo, circulación y tránsito, turismo, conservación de monumentos arqueológicos e históricos, cultura, recreación y deporte, conforme a ley.
o   9. Presentar iniciativas legislativas en materias y asuntos de su competencia…..”

Para los analistas en planeamiento, la Constitución Política del Perú de 1993, omitió un nivel en este conjunto de competencias, antes del punto 6, en este mandato faltó una instancia superior, una instancia referida al territorio nacional, uno de cuyos usos es el urbano, esta reflexión previa en términos de visión nacional del territorio es necesaria, porque su pasado, su presente y su futuro son producto de decisiones humanas, políticas y específicamente económicas que es necesario revisar permanentemente.
Extraño entonces, en este nivel del mandato constitucional, la instancia de Planeamiento Territorial, una visión nacional de la que emane para la ciudad de Lima y para los centros urbanos en general, un rol para sí y respecto al resto de ellos. Pareciera esta una demanda forzada o sin importancia, pero a la luz de los hechos, 197 años después de similar número de ejercicios presupuestales volcados desigualmente en el territorio nacional con clara ventaja para el crecimiento y mejora del modo de vida en Lima y clara desventaja para los del resto del país, vemos que siempre hizo falta esta reflexión.
Habiendo sido fundada en 1535 cuando el Cusco era la mayor concentración poblacional de América del Sur, ya en 1791, Lima era la primera población urbana del país, lugar que no abandonó hasta la fecha. En la actualidad, para un país de 30 millones de habitantes, la población metropolitana de Lima llega a más de 9´300,000 personas y el Perú carece de una red de ciudades intermedias. Hoy, la suma de las poblaciones de los 24 centros poblados del país con más de 100,000 habitantes, que suma las poblaciones desde Arequipa hasta Pisco,  llega al 73% de la población de Lima Metropolitana. Los problemas hacia adentro y hacia afuera de Lima que esta conformación territorial crea, debieron y deben ser parte de la reflexión de cualquier Plan de corto, mediano o largo plazo que persiga el desarrollo del país o de parte del país.
Durante décadas, la falta de reflexión sobre un rol claro para Lima Metropolitana, llevó a los diversos estamentos de la opinión pública, a considerar el crecimiento desigual de Lima respecto al del resto del país, como algo “natural”, lo que fue y es un error, no hay nada más artificial que el crecimiento urbano, derivado totalmente de decisiones humanas tanto sobre inversión como  sobre localización de infraestructura y equipamiento, decisiones que, a la larga, modificaron la calidad del modo de vida en un punto del territorio diferenciándolo del resto, convirtiendo un territorio homogéneo en otro muy heterogéneo y jerarquizado.  
El CISMID entonces, está pronosticando un gran sismo que afectará Lima, el peso de Lima en el conjunto de indicadores nacionales es decisivo, la ciudad y el país deberían planear tanto el tiempo previo como el posterior a esta amenaza ¿Porqué el PLAM no la considera?
La metodología del plan estratégico también nos lleva al estudio de las debilidades y de una u otra forma hay dos cuya solución es fundamental para el éxito de un plan:  La legislación permisiva respecto al uso del territorio y la debilidad legal para permitir expropiaciones.

Legislación permisiva con el uso del territorio
Desde mediados del siglo pasado, la migración de la población provinciana en general y campesina en particular hacia Lima y las principales ciudades del país y la incapacidad de respuesta del estado, en esa época en crisis económica y política, llevó a un punto magníficamente descrito por el sociólogo José Matos Mar en su libro editado por Instituto de Estudios Peruanos  en 1984, “Desborde popular y crisis del Estado”. Como parte de esta situación, la presión social y política, produjo una legislación que permite al invasor de tierra rústica de propiedad pública, convertirse legalmente en posesionario y finalmente en propietario. Esta legislación,  premió el esfuerzo individual, de un poblador invadiendo en lucha contra el Estado, un área que necesitaba para vivir.                        Medio siglo después las cosas han cambiado, hoy esta legislación es utilizada por grupos organizados que se apropian de grandes extensiones de tierra rústica que después venden a la población en lotes mínimos también rústicos. Esta modalidad por ser ilegal, es corruptora de autoridades, ya que para asegurar el éxito de la operación, las autoridades encargadas de evitar la invasión, deben estar incluidas entre los beneficiarios del reparto de lotes. De esta manera, a lo largo del país, sucesivas invasiones muchas de ellas con acciones de extrema violencia, han perfeccionado una metodología de apropiación de tierra rústica que es la que rige actualmente en el Perú. Se calcula que por lo menos el 70% del área urbana del país tiene este origen. Este modo de apropiación del territorio tiene dos efectos por ser tenidos en cuenta:
El más importante efecto es hacia el pasado,  se remonta a la invasión como el primero de un conjunto de pasos que llevaron a un diseño de la ciudad hecho por prácticos y no por urbanistas ni arquitectos en aplicación directa de tiza al territorio buscando el mayor número de lotes de venta y sin mayor reflexión sobre las necesidades de áreas para equipamiento urbano o diseño vial, una gran especulación que se manifiesta por la abundancia de lotes vacíos caracteriza a esta modalidad. Un siguiente paso, se produce cuando el poblador-comprador del lote, inicia la construcción de su edificación. Sin estudio de suelos, sin la intervención de arquitectos ni ingenieros, se da inicio a la construcción. El resultado es una edificación resuelta solamente para la exigencia de condiciones estáticas, empleando materiales inadecuados, siguiendo procedimientos constructivos sin supervisión y por lo tanto con una alta condición de vulnerabilidad frente a un sismo de grado 8.6 o más que es el que nos amenaza.
El otro más importante efecto de esta legislación permisiva, es hacia el futuro, y es la impredictibilidad del destino del territorio por planear. Ningún plan podrá ser llevado a cabo mientras la legislación permita a pobladores posesionarse de terrenos rústicos para ser posteriormente reconocidos como propietarios por el COFOPRI. En junio de 2016, como parte de su campaña electoral, el presidente Pedro Pablo Kuczynski, adelantó la idea del llamado Tren de Cercanías. Hoy, el 2018 toda el área de la futura ruta del tren desde Huaral hasta Pisco, ha sido ocupada por invasores, de la misma manera, invasores a lo largo del país, rodean los principales proyectos anunciados.
Otra debilidad legal
Finalmente, la otra debilidad limitante a ser tenida en cuenta es la legislación para llevar a cabo una expropiación. A partir de la Constitución de 1993, el estado no dispone del bien sino hasta la conclusión del litigio legal con el expropiado. Un caso emblemático es el de la ampliación del Aeropuerto  Internacional Jorge Chávez, donde un propietario retiene la posesión de parte del área a expropiar e impide el inicio de las obras desde hace 17 años.
Sin embargo, estas dos grandes debilidades que limitan la factibilidad del plan tienen la posibilidad de ser solucionadas, el artículo 195 de la Constitución determina que las Municipalidades, tienen competencia para presentar iniciativas legislativas en materias y asuntos de su competencia. Como parte de su factibilidad entonces, el plan debería incluir el conjunto de propuestas que solucionen estas y otras debilidades.  
La amenaza de un sismo grado 8.6 Mw
El 24 de octubre del año 1746, hace 272 años, Lima tenía 211 años de fundada. Ese día se produjo el único sismo de grado 8,5 Mw que ha ocurrido en el Perú. El epicentro se localizó en el mar frente a Huaral. Lima fue destruida totalmente, gran parte del área del puerto del Callao, se hundió en el mar, media hora después un maremoto entró por la costa norte por la zona que ahora corresponde al Aeropuerto Jorge Chávez en la dirección de Noroeste a Sureste llegando a la zona que hasta ahora conocemos como La Legua, donde después, en agradecimiento a la Virgen del Carmen, se edificó el templo de El Carmen de la Legua.
La escala del tiempo en la que se manifiestan estos  fenómenos supera largamente la vida humana, quizá por esa razón, la idea generalizada es que edificaciones de Lima que han soportado sismos de magnitud 8,2 Mw como el del 24 de mayo de 1940 o un sismo de grado 7,9 Mw como el de Pisco del 15 de agosto de 2007, soportarán un sismo como el que amenaza Lima pronosticado entre 8,6 y 8,9 Mw, no se llega a entender que el aumento de la magnitud de un sismo tiene una variación logarítmica, donde la energía liberada por un sismo de grado 7.9 Mw, es comparable a la de 30 bombas atómicas, pero para un sismo grado 8.0 Mw. es similar a 900 y para un sismo grado 8.1 es similar a 27,000.
Otras amenazas
No es la sísmica, la única amenaza para el crecimiento ilimitado de Lima Metropolitana. A nivel global, Lima es la mayor concentración de población sobre un área desértica. Hasta la fecha, Lima se dota de agua potable de los deshielos de los glaciales de la cordillera de los andes, pero sabemos que, como consecuencia de los efectos del Cambio Climático por el Calentamiento Global, estas van camino a la desaparición.
A esta amenaza se suma la contaminación química del cauce del río Rimac en el valle de Tamboraque a 93 Km al este de Lima donde un depósito de relaves podría colapsar en un terremoto y envenenar la principal dotación de agua de la ciudad.
Nadie ha estudiado seriamente si la población de Lima Metropolitana puede seguir creciendo después de que un sismo de grado 8,6 Mw acelere el colapso de estos glaciales o provoque la contaminación de su cauce, estas amenazas también deben ser estudiadas.
La Amenaza sísmica y la hídrica, deberían haber sido suficientes como para condicionar todas las etapas de un Plan para Lima, pero no ha sido así, preguntas importantes como ¿debe seguir creciendo Lima?, ¿Cómo aumentar la resiliencia de una ciudad cuyo 75% de pobladores vive en viviendas vulnerables? ¿Qué hacer al día siguiente? son importantes.
Es cierto que la respuesta y la solución a estos problemas rebasa ampliamente el nivel municipal, pero en tanto no los solucionemos, al Estado peruano, del que la Municipalidad Metropolitana de Lima es parte, le está quedando asumir los pasivos de las decisiones tomadas al nivel del tráfico de terrenos, para sobre las áreas invadidas, dotar de servicios a costos muy alto viviendas autoconstruidas y vulnerables, y después del sismo, encargarse de un problema que lo rebasará ampliamente, mucho más complejo que antes del sismo.
Autoconstrucción como política de Estado
Como consecuencia del desborde popular causante de las invasiones de terrenos rústicos de propiedad pública, desde mediados del siglo pasado se analizó el caso desde muchos ángulos. Numerosas ONG valoraron el acto casi heroico de un poblador que en base a una organización popular, desafía al Estado creando valor de la nada, incrementando su patrimonio familiar para superar la pobreza, muchos para convertirse en emprendedores algunos con extraordinario éxito, sobre esta idea, apareció en noviembre de 1986, el libro “El otro Sendero” editado por el Instituto Libertad y Democracia y escrito por Hernando de Soto en colaboración con Enrique Ghersi,  y Mario Ghibellini, en el que al proceso de invasión y posterior autoconstrucción se le encuentra otro lado virtuoso: Haberse convertido en ahorro familiar e incluso en garantía financiera para que la familia escale cada vez a mayores niveles de ingreso.
La tesis de de Soto, produjo una justificada euforia de resonancia mundial que en el ámbito local tuvo como efecto que los sucesivos gobiernos, en la práctica, el Estado, adopte a la autoconstrucción como una forma válida de respuesta al problema de la vivienda popular. Ahora se puede decir que la Invasión y la Autoconstrucción, con sus elementos constituyentes tales como: el reconocimiento de posesión de tierra rústica, el apoyo técnico a los pobladores para autoconstruir, el asumir los pasivos urbanos, sociales, ambientales y económicos derivados de las invasiones, al proveer a estas de los servicios agua, desagüe, alumbrado, pistas y veredas a costos indefendibles por el poco sustento técnico de las ubicaciones y de sus trazados urbanos, el mantener la acción del COFOPRI (Comisión de Formalización de la Propiedad Inmueble), el construir módulos básicos para ser ampliados por autoconstrucción. Son en su conjunto y en la práctica, la política del Estado peruano frente el tema de la vivienda popular.
Surge aquí el tema de la responsabilidad de la autoridad. Desde 2010 conocemos el pronóstico científico de una amenaza ¿No deberían los gobiernos centrales y los gobiernos municipales tenerla en cuenta?. Un caso de extrema gravedad lo constituye el de Villa El Salvador. En 1969, a raíz de la emergencia producida por la única gran invasión a terrenos privados unos días antes de la Cumbre de los No Alineados, el gobierno promovió el traslado de población llamada “alojada” proveniente de diversos barrios a las pampas de arena conocidas como Tablada de Lurín. Hoy casi 50 años después, sobre este suelo de origen eólico, cientos de edificaciones autoconstruidas con alturas promedio de tres a cinco pisos y una esbeltez anti técnica producto del reducido ancho del lote (7.00 m), constituyen edificaciones vulnerables, la mayoría destinadas a colapsar y causar víctimas en el sismo de magnitud 8.6 Mw.
Hoy, el estado peruano es el único de la costa occidental de América que, estando sobre suelo sísmico, mantiene como política de Estado esta modalidad de producción de vivienda popular creadora de vulnerabilidad y que al día siguiente del sismo cambiará drásticamente la situación existente. Las más de 40,000 víctimas que quedarán entre los escombros serán una parte del problema, también habrá un millón de familias sin vivienda y económicamente arruinadas, el ámbito de producción del 65% del PNB destruido y el abastecimiento de agua y la red de desagüe en crisis. El Plan no puede ignorar este probable escenario, más aún si el ignorar esta amenaza por más de 50 años, tendrá tan alto costo de vidas.
Visión, amenazas y plan.
Lo descrito, es parte de los antecedentes, que en la metodología de un plan estratégico corresponden al estudio de las Amenazas y Debilidades y que necesariamente deberían condicionar la Visión, la elaboración y las propuestas de la totalidad del plan. Nadie sabe por qué no han sido tomadas en cuenta. Aunque está claro que sus soluciones escapan largamente el ámbito municipal, deberían estar detectadas, enunciadas  y su solución debería ser parte de las propuestas. Como lo ha sido en otros países.
El combate a la autoconstrucción en otros países.
El 22 de mayo de 1960, la región de Valdivia en Chile fue demolida por un sismo de magnitud 9,5 Mw, el más violento registrado por el ser humano. Entre esa fecha y el fin de siglo, Chile soportó siete grandes sismos cinco de promedio 7.2 Mw y dos de promedio 8 Mw que en su conjunto ayudaron a los sucesivos gobiernos chilenos a sustentar técnicamente el combate radical a la autoconstrucción. Hace 8 años, el norte y centro de Chile soportó el 27 de febrero de 2010, un sismo de 8.8 Mw de 3 minutos de duración que produjo 510 víctimas y el sismo del 1 de abril de 2014 en Iquique de magnitud 8,2 Mw produjo seis víctimas. Muy similares procesos de combate al peligro de la autoconstrucción frente a la amenaza sísmica, aunque menos exitosos, son los casos de México y Colombia, igualmente la legislación de Ecuador combate la autoconstrucción desde 2016.
A lo largo del mundo, queda claro que la única forma válida de vivienda popular en un país bajo una amenaza sísmica tan grande, es aquella que se ubica en lugares planeados por urbanistas, inscritas en los Registros Públicos, en áreas previamente habilitadas y dotadas de servicios, cumpliendo estándares de sostenibilidad, en edificaciones multifamiliares sismo resistentes diseñadas por arquitectos, calculadas por ingenieros, construidas con abundante tecnología,  bajo supervisión de ingenieros. Tal como en el mercado informal, estas unidades deberán cubrir todos los tamaños que demande el mercado, desde Unidades Mínimas de 15.00 o 18.00 para personas solas o parejas, hasta otras mayores para familias, con dos o tres dormitorios. Todas estas unidades deberán ser parcialmente subvencionadas para ser adquiridas por los pobladores en cuotas. En el futuro, todas en su conjunto, deberán integrarse al mercado inmobiliario.
Sin importar el plazo que tome, el Estado, o en la práctica los sucesivos gobiernos, deberían iniciar y tratar de conseguir eliminar la autoconstrucción haciéndola económicamente inviable. Esta medida rebaza largamente la capacidad municipal, pero mejor ahora que después del sismo, deberá ponerse en práctica. Los gremios de ingenieros, arquitectos, urbanistas y planificadores, tenemos la obligación de alertar al Estado de esta situación y poner este tema en la Agenda Nacional. Al igual que en los otros países citados que tomaron estas drásticas medidas, el tiempo le daría la razón al Estado, aquellas personas y familias que logren mudarse a una edificación sismo-resistente, dejarán de estar incluidas entre las víctimas del sismo grado 8,6.
La inviabilidad económica de la autoconstrucción, tendrá que ser producto de fuerte inversión tanto pública como privada en vivienda popular y para fundamentarla, la matriz de análisis costo beneficio económico deberá ampliarse e incluir variables sociales, urbanas y ambientales. Este cambio de paradigma implicará un cambio de rol del Estado. De promotor del escenario del subdesarrollo, a promotor del escenario del desarrollo y ha sido y es un cambio importante en la historia de la humanidad.
Pero no se trata de proponer reubicar al total de la población de Lima en edificios multifamiliares, plantear esta tarea, sería desalentador por lo enorme, además Lima es una ciudad de nueve millones de habitantes en un país de treinta que, por su bien y por el del país, debe dejar de crecer. Lo importante es iniciar las acciones en el sentido correcto, desde mi punto de vista, algo tenemos que hacer en el Perú para que producido el sismo de la magnitud del que nos amenaza, tanto el país como su capital, tengan una mejor capacidad de respuesta. Es allí donde se da la importancia de la reflexión sobre estos problemas que nos llevará a tener claras las medidas a tomar y un plan debe incluirlas. Siendo Lima una ciudad expuesta a esta severa amenaza sísmica, el tener aclarado todos estos temas para el resto de su historia, permitiría al Estado la adecuada respuesta desde los primeros días posteriores al gran sismo.
Oportunidades perdidas
Si el Estado tuviera claras estas ideas, oportunidades como la reconstrucción del norte por los daños producidos por el fenómeno del Niño Costero, deberían estar siendo acometidas no con el criterio de reconstrucción que nos lleva, tal como está sucediendo, a proponer y promover la autoconstrucción y el subdesarrollo, sino con el criterio de aumento de la resiliencia que nos llevaría a la supervivencia frente a estas amenazas. En la actualidad, los países expuestos al riesgo sísmico, tienden al diseño de edificaciones e infraestructura bajo el criterio de Funcionalidad Contínua, es decir, no solo la edificación, sino la mayoría de equipos  e instalaciones que alberga, mantienen su capacidad de funcionar después de un terremoto. Este tipo de edificaciones, además llevan a un menor costo en pago de seguros de reposición, un tema que en nuestro país está muy descuidado.
Ampliación de la matriz de análisis
Este cambio de paradigma que sustituya la autoconstrucción por el liderazgo del estado para lograr el aumento de la resiliencia en el tratamiento del territorio, implica como ya dijimos, un nuevo análisis de factibilidad y un nuevo análisis de Costo-Beneficio ampliando la matriz de análisis de solamente las variables económicas a las variables sociales, urbanas y  ambientales.
Nuestra sociedad urbana es hoy mayoritariamente el producto tanto de la Invasión como de la Autoconstrucción, ambos procesos ilegales, corruptores de autoridades en los que el poblador se forma en la cultura del abuso y la extorsión de parte de las autoridades locales y el clientelismo de las autoridades políticas. No en vano los nombres de los políticos están peremnizados en los asentamientos humanos a lo largo del país. Liberar a la población de este proceso y a cambio proponerle una nueva política de ocupación del territorio es parte de lo que hay que hacer. Como sub producto, obtendremos ya no pobladores corruptores sino ciudadanos y contribuyentes, pagadores de cuotas y tributos y propietarios de unidades inscritas en los registros públicos y por lo tanto integradas al mercado formal.
Los mayores costos de la autoconstrucción
Autoconstruir una unidad de cualquier cosa, ya sea un artefacto, una máquina o un automóvil es bastante más costoso que comprar algo de fabricación industrial, con la ventaja de obtener una mejor calidad. Para los que sabemos del tema, autoconstruir una edificación sismoresistente a grado 8,6 Mw es imposible. La vida del poblador no se pondría en riesgo si se le plantea un proceso que lo lleve a poseer una unidad dentro de un multifamiliar y su accesibilidad en cuotas. Nuestros sistemas financieros cuentan incluso con bonos al buen pagador que reducen los porcentajes de morosidad.
La autoconstrucción va asociada con altos índices de morbilidad. Durante el tiempo que toma autoconstruir, la familia sufre la incidencia de disentería y neumonía, costos que a la larga asume el Estado, con grandes pérdidas de vidas humanas. La autoconstrucción en nuestro país, no se limita a viviendas, hay colegios, mercados y postas médicas autoconstruidas que también constituyen edificaciones vulnerables y que al colapsar en un sismo, multiplicarán los problemas.
A favor de la autoconstrucción
Generalmente, el argumento para ir a favor de la autoconstrucción es que el poblador, dosifica su aporte a la producción de su vivienda en la medida de su capacidad económica que es variable a lo largo de su vida. Eso es cierto, pero si el poblador pudiera adquirir primero una unidad mínima de 15.00 o 18.00  a un costo subvencionado pagando cuotas, encontraría ilógico invadir y al mejorar de situación, podría vender esta unidad y usar el producto de la venta para adquirir otra de acuerdo a su nueva realidad y seguir haciéndolo tantas veces como sea necesario tal como sucede en el mercado formal.
Otro argumento para ir a favor de la autoconstrucción es que el poblador en tanto emprendedor, demanda una vivienda productiva en la que algún miembro de la familia necesita de un área en la que funcione un negocio y para eso es necesario una fachada a la calle, eso también es cierto, pero su solución se encuentra en un programa arquitectónico en el que pequeñas tiendas formen parte del multifamiliar ya sea en el primer piso o en otros, significando esto claro está, cambios en el rígido reglamento de zonificación cuya sabiduría siempre estuvo en franca discusión.
Administrar el pasado o planear el futuro.
Un plan administra el pasado cuando asume como propia la realidad existente, no la cuestiona y no planea su cambio. Este es el caso de la invasión como principal forma de asentamiento, no detectada como el principal problema en el futuro de la ciudad y por lo tanto no combatida. Los traficantes de tierra recientemente han descubierto los terrenos en ladera que están en franco aumento. El Estado y el municipio asumirán los pasivos de esta invasión sin cuestionarla y la dotarán de servicios aun cuando sea técnica y económicamente ilógico, pero peor aún, miles de edificaciones autoconstruidas en laderas descansan sobre terrazas y pircas de muy mala factura que no resistirán el sismo de grado 8.6 Mw. ¿Quién asumirá la responsabilidad de estos miles de muertes?
La autoconstrucción es la versión informal del llamado “Sueño de la casa propia”, paradigma sobre el que se dio el crecimiento urbano de los barrios residenciales de Lima desde la década del 30 y 40 del siglo pasado. Al apoyar y promover la autoconstrucción, el Estado peruano abandonó sus orígenes precursores de buenas soluciones propuestas para vivienda popular como fueron los casos emblemáticos de la UV3, el Agrupamiento Angamos y otros construidos entre 1945 y 1948, estas soluciones y las posteriores como San Felipe y otras en los 60 y Limatambo y otras en los 90, fallaron en los sistemas de acceso, pero eso fue hace mucho tiempo, hoy el Estado peruano dispone de la suficiente experiencia propia y ajena como para acometer una verdadera política de vivienda popular. A la Municipalidad Metropolitana de Lima, al frente de la mayor concentración poblacional urbana del país, le corresponde estar del lado de la reflexión, del cuestionamiento y del planeamiento del futuro.
Plan y paisaje
El paisaje es, o debería ser, el producto final de un plan. Esto es evidente en París pero también es evidente en Macchu Picchu, ¿cómo hubieran sido estas ciudades si en vez de ser producto de una idea rectora, hubieran sido producidas por tantas ideas como habitantes la habitan?, este es otra de las ventajas de construir las ciudades previamente planeadas, es lo que reclamaría para las zonas recientes de Lima donde el desorden y el caos producto un trazado hecho por traficantes y sobre él edificaciones autoconstruídas son parte del paisaje.
Conclusiones
Habiendo el Estado abandonado su rol rector respecto al manejo del territorio y habiéndole dejado ese rol a la población, el  resultado espacial es desordenado, caótico pero sobre todo vulnerable, no solamente frente a la amenaza sísmica, sino frente a otras amenazas con mayor frecuencia de ocurrencia como las lluvias del fenómeno del Niño o los friajes.  El no planificar la implantación en el terreno de una población de 30 millones de habitantes en un país de 1´285,000 K   ha tenido el resultado que ya conocemos pero hacia el futuro será difícil de continuar con la misma política.
Recomendaciones.
Incorporar al PLAM 2035 el estudio detallado de las amenazas, la sísmica, la hídrica y otras.
El PLAM 2035 deberá evaluar el crecimiento de Lima y evaluar alternativas.
El plan estratégico deberá tener en cuenta alternativas nacionales frente a la posibilidad de daños en Lima que mermen su capacidad actual por un tiempo indefinido.
Como parte del PLAM 2035, debería haber propuestas de iniciativas legislativas necesarias para llevar a cabo el plan.
El Estado peruano, del cual la Municipalidad Metropolitana de Lima  es parte importante, deberá revisar sus actuales políticas de Estado  respecto a Territorio, Desarrollo Urbano, Vivienda popular, Resiliencia y Sostenibilidad.

Reconstrucción con cambios... en nosotros.

Creo que construir una ciudad, es la más difícil y costosa tarea que puede afrontar una  sociedad.

Las ciudades se construyeron sin planes hasta 1852, ese año, Napoleón III ordenó a su prefecto en la Gironda, George Haussmann la demolición del París medioeval logrado en siglos por la agregación del esfuerzo individual de sus pobladores y la construcción del nuevo París para ser ocupado por sus pobladores. Este nuevo concepto fue el nacimiento de la ciudad moderna.


Pero, aunque cueste creerlo, 165 años después, en el Perú seguimos construyendo el 85% de nuestra área urbana como lo fue la ciudad medioeval, es decir agregando el esfuerzo individual, sin ningún plan, sin visión del resultado final. A esto le llamamos autoconstrucción, una práctica que inicialmente fue tolerada pero que a la fecha, es promovida por el estado peruano, modalidad productora de edificaciones vulnerables y que en algún momento producirá daños y pérdidas humanas inmanejables. Creo que el primer y más importante cambio a lograr en este gran emprendimiento nacional de la  Reconstrucción con cambios, debería ser combatir la autoconstrucción, no darle  cabida y explicarle a la población que es imposible producir por autoconstrucción edificaciones resistentes a los sismos grado 8 Mw que nos amenazan.

Deberíamos ser conscientes que, por primera vez en su historia, el Perú afronta el reto de reconstruir más de un 10% de su territorio contando con el dinero para afrontar exitosamente esta tarea. ¿Tendremos a las personas para lograr construir el escenario del desarrollo partiendo de la caótica situación actual?

La teoría dice que la región y la ciudad, son la versión física de la sociedad. Sucede lo que las leyes permiten, sucede lo que la cultura de las personas permite. Tiene sentido entonces la Ley propuesta por el ejecutivo y aprobada por el Congreso, al anunciar una reconstrucción con cambios. Los cambios sobre todo en la parte legal y administrativa son una condición sine quanom para no repetir errores.  Nuestra base legal referida a manejo del territorio debe ser cambiada, aunque sea solamente para el área que se va a reconstruir.

Ya en el detalle, todo plan territorial debe tener una estrategia y los objetivos de esta deberían ser dos: buscar el aumento de la resiliencia y lograr sinergias. Las sinergias  pueden potenciar la inversión, al crear condiciones para que otras entidades y empresas privadas encuentren las condiciones para ejecutar inversiones.

El requisito para este objetivo de  lograr sinergias es que la entidad ejecutora tenga un accionar con visión basada en el espacio territorial tanto regional como urbano. Lo que sucede y ha sucedido hasta ahora: la visión y el accionar sectoriales a partir de los sectores o ministerios, solamente llevará el plan al desorden ¿Cómo sería París si cada ministerio hubiera actuado por su cuenta?  La región y la ciudad no deben ser el lugar de encuentro de la actividad sectorial. Los intereses sectoriales, no son necesariamente coincidentes con los intereses de la región y la ciudad. Por esa razón, es importante que la ley de Reconstrucción con cambios, tenga una autoridad autónoma y que su visión y enfoque sean territoriales, espaciales, integrales.

El rol de la entidad encargada de la reconstrucción debe ser la Gerencia regional y urbana y como tal, sus tareas deberían ser planear, programar, ejecutar y controlar en el plazo disponible. En cada una de estas tareas podrá contar con la asistencia de organismos e incluso empresas especializadas y así lo plantea la ley, pero seamos conscientes de que en este tema de planear, programar, ejecutar y controlar la construcción de regiones y ciudades, hay en el planeta, al igual que solamente un Messi y un Cristiano Ronaldo, muy pocas personas, muy pocas firmas de profesionales y muy pocas empresas capaces de recibir estos encargos y al cabo de tres años exhibir resultados exitosos.

Me gusta el lema “Una sola fuerza”, mantengámoslo, mientras interiormente pensemos “No importo yo, importa el país…”