miércoles, 11 de diciembre de 2013

¿Ciudad Concordia?


En el menos aparente lugar del país, en medio del desierto que separa Tacna de Arica, el estado peruano que hace 190 años no se ocupa del desarrollo urbano, planea construir 2,700 viviendas unifamiliares e infraestructura urbana tratando de echar a andar un proyecto que ha denominado Ciudad Concordia.
El mismo estado que en el resto del país, ya desde hace medio siglo, ha dejado en manos de mafias traficantes de terrenos las decisiones sobre el asentamiento del 90% de la población, esta vez motivado por causales que no responden ni a la lógica del planeamiento urbano ni a la del adecuado uso de recursos,  pretende asentar 15,000 personas en un área con serias limitaciones y actuando sin criterio técnico.
No tengo idea a quien corresponda la idea original, pero sea quien sea, está equivocado. Una ciudad es más que la voluntad de alguna autoridad cuyo período de gestión pasará pronto pero dejará una huella de su mala decisión para el resto de la historia. Lo equivocado de esta decisión se puede criticar desde dos niveles de análisis:

1.       Su ubicación, en medio de la planicie desértica y sin fuentes de agua al sur del valle del Caplina, río tan poco caudaloso que su cauce no llega al mar y se pierde en el desierto pero que siempre fue la única fuente de agua de Tacna. La falta de agua fue la limitación al crecimiento poblacional y al desarrollo de Tacna hasta que se hizo el canal de Uchusuma que actualmente está al límite de su máximo rendimiento por lo que para esta nueva ciudad, el estado asumirá el pasivo de costosos sistemas de producción y aducción de agua potable, que sin duda, estarían mejor empleados en la ciudad de Tacna a 25 Km al norte. Su mala ubicación también se da por su colindancia con el límite binacional con Chile, ya que el contrabando, principal actividad delictiva de la zona, se verá favorecido por la presencia de este centro poblado. Para combatir sobre todo el contrabando hormiga, conviene esta zona deshabitada.

2.       Su planeamiento, en base a viviendas unifamiliares de uno y dos pisos que en el Perú son solamente el inicio de edificaciones multifamiliares auto construidas hasta llegar a los cuatro o cinco pisos, con el problema técnico de tener edificaciones ampliadas a cinco pisos autoconstruidas sobre cimentaciones para dos pisos y por lo tanto altamente vulnerables por estar en territorio sísmico. Además, costos finales altos por efecto de la autoconstrucción por etapas y finalmente ciudades feas producto de la mezcla de emprendimientos individuales autoconstruidos sin orden ni concierto.

En esa parte del país, primera imagen de ingreso viniendo de Chile, el más ordenado de nuestros países vecinos, si se construye algo, debería ser un modelo de orden y calidad urbana y arquitectónica. La autoconstrucción no es el camino. Tal como está planeada Ciudad Concordia, al cabo de unos años, será una horrible área desordenada con edificaciones de ladrillo de tres a cinco pisos sin tarrajear y rodeada de un área de barriada caótica y delincuencial dedicada al contrabando.
El estado peruano no debe incursionar en inmobiliaria, si lo hace en este caso, debe hacerlo con proyectos bien planeados que aseguren un nivel de excelencia y asesorado por profesionales con criterio, que le puedan hacer ver a sus momentáneos promotores que una idea como Ciudad Concordia es un disparate.

Luis Gurmendi,

Arquitecto, Magister en Planeamiento Urbano y Regional.

lunes, 23 de septiembre de 2013

¿Cerrar la brecha de agua potable para Lima?

Lo siento presidente Humala, al ofrecer “cerrar la brecha de agua potable para Lima” la semana pasada usted se comprometió a cumplir algo imposible. Yo creo en su inocencia, pero está usted mal asesorado.
Lima está rodeada del  territorio nacional  compuesto por  áreas rurales y urbanas sin ese servicio, la población necesitada de ese servicio en Lima, actualmente tiene un tamaño,  pero la oferta  que usted ha hecho,  dinamizará la ocupación de terrenos rústicos y la hará crecer sin límite, de modo que cerrar la brecha no será posible. 
Presidente, hace décadas que el estado no maneja técnicamente el asentamiento poblacional  en el territorio nacional, lo manejan mafias de traficantes de tierras que organizan ocupaciones ilegales de tierra rústica para venderla ilegalmente sin habilitar a invasores que son estimulados con ofertas de servicios a futuro.  Su oferta, va a estimular a estas mafias que son cada vez más violentas y cada vez llegan a corromper  más altos niveles de autoridad.
En síntesis, estas mafias deciden el asentamiento poblacional, trazan en el terreno los lotes que venden ilegalmente y como primer paso, comprometen a los invasores a pagar cuotas para corromper a las autoridades locales que deberían impedir este asentamiento.  Autoridades municipales, policías, fiscales, jueces todos tiene que ser neutralizados para que el asentamiento  sea permitido.
Sobre esa trama urbana  trazada sin técnica alguna sobre terrenos sin estudios de topografía  ni estudio de suelos, usted se ha comprometido  a  tender las redes de agua y desagüe a un costo alto por lo anti técnico del trabajo de base.
Luego vendrá lo peor,  sobre esa  área, con sus conocimientos de arquitectura, cimentación y cálculo de estructuras o mejor dicho sin ellos, los pobladores  iniciarán la auto construcción de viviendas totalmente vulnerables a sismos. La construcción tomará un largo período de la vida del poblador en el que su salud y la de sus hijos estarán  expuestas a dos graves flagelos: neumonía y disentería.  Cuando hayan terminado de construir su vivienda, los pobladores habrán gastado cuatro veces más por metro cuadrado en comparación al costo de mercado formal.
Al asumir estos pasivos ambientales y sociales, con proyectos como el agua potable que usted ha ofrecido, el estado participa con la peor parte, gasta demasiado para obtener muy poco, pero lo peor es que el estado santifica un proceso en el que el producto final es un poblador explotado por el sistema de mafias, acostumbrado a corromper autoridades y a no pagar impuestos, es decir un integrante más de la población ingobernable.
El estado integrado a este círculo vicioso es parte del sub desarrollo.

Asesórese mejor señor presidente.

jueves, 12 de septiembre de 2013

El reto de la nueva ciudad de Olmos.

Desde hace 180 años, el estado republicano peruano carece de un enfoque sobre ocupación del territorio por la población, actualmente el rol de planeamiento y diseño urbano de la mayoría de los metros cuadrados techados del país está sobre terrenos que fueron invadidos y por lo tanto sin estudios de suelos ni habilitación urbana.  Una emergencia llevó al estado a trazar la trama urbana de Villa El Salvador en 1969 pero esa modalidad de intervención incluía la auto construcción, es decir la construcción informal a cargo de los pobladores. Con la auto construcción, el problema se agrava porque somos un país sísmico y se calcula que actualmente mas del 80% de la población urbana vive en viviendas sísmicamente vulnerables (1).
A la nueva ciudad de Olmos llegarán 70,000 personas adecuadamente empleadas en los próximos dos años y el planeamiento urbano propuesto por el Ministerio de Vivienda Construcción y Saneamiento que está pensado a partir de módulos básicos para ser ampliados por auto construcción está equivocado. Ahora el panorama es distinto a los 70, hay bonanza económica, hay potencial de desarrollo inmobiliario. Esta nueva ciudad es un reto a la acción del estado en ese tema.

Para empezar a analizar la potencialidad de Olmos habría que decir que a nivel global pocos escenarios disponen de 38,000 ha de tierra de primera calidad a cargo de empresas que ya acumularon experiencia en producir y exportar y que por lo tanto los miles de trabajadores adecuadamente empleados que llegarán a trabajarlas, deberían llegar con sus familias a ocupar unidades inmobiliarias terminadas, en multifamiliares diseñados por arquitectos, con estructuras calculadas por ingenieros y construcciones anti sísmicas hechas con participación de ingenieros y  supervisadas por empresas independientes. Los pobladores deberían llegar a pagar cuotas equivalentes al 25 o 20% de su ingreso mensual.  Para que eso sea posible, el Bono Familiar Hipotecario debería ser producto de un cálculo previo, un acuerdo previo entre los constructores de las viviendas y el Fondo MIVIVIENDA con la intervención de bancos.
De esa manera, podrían aprovecharse las sinergias que un  proceso  ordenado produciría. Podrían llegar a abrir sedes locales, empresas de servicios de salud, entidades educativas, centros comerciales, cinemas, cada uno de estos negocios totalmente rentables con una creciente demanda a cargo de población adecuadamente empleada. Un siguiente nivel de sinergias estaría planteado por servicios urbanos, un primer servicio de transporte debería ser organizado por alguna entidad previa a la municipalidad por crearse, un terminal terrestre y un campo de aterrizaje deberían formar parte de una sola futura estación nodal.
Aprovechando el menor valor de la tierra urbana por crearse, el planeamiento urbano de esta ciudad debería contar con un componente poco usual en el trazado urbano peruano: Ambición. La trama urbana debería ser lo suficientemente generosa como para incluir un gran parque central, y abundante espacio público.
Por primera vez y ojalá no por última, disponemos en Olmos de un caso, donde construir el escenario del desarrollo es posible. Distinto al escenario del subdesarrollo diseñado por traficantes de tierra y continuado por la auto construcción de viviendas con su componente perverso de riesgo a la salud mientras dure la auto construcción y su resultado más perverso aún de viviendas vulnerables construidas en un territorio altamente sísmico.
En Olmos recién a partir de un proceso como el descrito, tendría sentido el planeamiento urbano compatible con los estándares mínimos del siglo XXI, las calles deberían planearse desde su inicio amplias y con ductos subterráneos que permitan la evacuación pluvial y el registro y  mantenimiento de las redes de instalaciones que cobijen. Una empresa podría encargarse de hacer estos ductos, mantenerlos y cobrar por su utilización a las empresas de servicios. De esa manera, podría invertirse en pistas de concreto  cuya rotura esté prohibida.
Con algo de esfuerzo, podría pensarse en una ciudad inteligente, compuesta por usuarios inteligentes. Desde su inicio debería recolectarse la basura en grupos de reciclaje desagregado papel, plásticos, aluminio, vidrio, etc. los multifamiliares, los negocios, las instituciones todas, deberían contar con facilidades, áreas y sistemas urbanos para esta recolección.
Un producto muy valioso tendría este nuevo proceso. Desde el comienzo, el país dispondría de 38,000 ciudadanos optimistas, contribuyentes, capaces de formar parte de la población gobernable del país, distinto al grupo de invasores ilegales cuyo primer esfuerzo organizacional sería juntar cuotas para la corrupción de las autoridades encargadas de evitar su asentamiento y cuyo siguiente paso sería diseñar, calcular y construir viviendas vulnerables, de mala calidad y tres o cuatro veces más costosas que las formales.
Ya no pensemos en un reto al estado, este es un reto al país, a sus integrantes a nuestra generación entera. El caso está frente a nosotros, cada día que pase juega en contra de la excelencia de su resultado final.

Luis Gurmendi Tovar
Arquitecto MPUR

(1), Ing. Julio Kuroiwa, Ponencia en Seminario Lima 8.0, FIA-USMP, 22 de marzo de 2013.


domingo, 5 de mayo de 2013

¿Una ciudad nueva?



Para los urbanistas, el proyecto de Olmos, es un tema que se da entre dos extremos, por un lado: un sueño, el sueño de pensar que este podría ser un caso que llevado por la búsqueda de la excelencia, termine convirtiéndose en una ciudad compatible con stándares mínimos del siglo XXI. Del otro extremo, una pesadilla, al extrapolar los casos recientes de urbanización asociados a la atracción poblacional que un megaproyecto produce en el territorio nacional.
Megaproyectos o grandes inversiones pero que lejos de haber logrado producir un correlato urbano de desarrollo, han generado todos ellos, grandes  áreas de barriada en sus inmediaciones. Tal es el caso de los cientos de poblados nacidos al borde de la carretera Marginal de la selva, o las grandes áreas de barriada en  los valles de Chao; Virú, Moche y Chicama y en las ciudades de Trujillo y Chimbote, relacionadas al proyecto Chavimochic y más recientemente al poblado de Melchorita relacionado al terminal del gasoducto.
 Todos estos antecedentes nos preocupan porque a partir del pasado martes 20 de diciembre de 2011, en que el presidente Ollanta Humala invitado por Odebrecht presenció la excavación de los últimos metros del túnel que traerá agua de la cuenca del Atlántico a la cuenca del Pacífico, se inicia la cuenta regresiva hacia la irrigación de 38,000 hectáreas de tierras de altísima calidad agrícola y que significarán la oferta de empleo bien remunerado para más de 70,000 personas en sus primeros años.  Estoy seguro que tanto el gobierno Central como el Regional  y numerosas instancias técnicas y administrativas se han preocupado de pensar el tema de la ocupación urbana de esta región, pero mi temor es que a pesar de esto, los antecedentes de nuestro  estado y de la sociedad peruana en su conjunto respecto a la ocupación del territorio, son los que hemos señalado. Antecedentes que más podrían llamarse un prontuario porque implica el crimen de implantar el correlato urbano del sub desarrollo perdiendo o desperdiciando la oportunidad de construir el escenario del desarrollo que a  la larga es el de la gobernabilidad.
Pero ¿porqué sucede esto? Porque aunque nos suene duro de escuchar, el estado ha delegado la tarea de promover la ocupación de la tierra a compradores de tierra rústica que, actuando en contra de la ley, encargan la lotización de esta tierra a prácticos cuya principal herramienta es un saco de tiza con lo que lotizan el área procurando obtener la mayor cantidad de lotes para la venta, en este proceso, no interesa el área para equipamiento urbano, tampoco interesa producir espacio público ni calles amplias y menos parques o áreas libres, el objetivo es vender la máxima cantidad de lotes.  Sobre esta trama urbana inculta, con sus conocimientos de arquitectura y construcción o mejor dicho, sin ellos, cada poblador inicia la auto construcción de su parte de ciudad. Dos o tres generaciones después, con el costo de cientos de muertos por disentería, neumonía y tuberculosis, el estado aparece en la forma de algún congresista o candidato que a cambio de votos y con un costo alto por las dificultades que plantea equipar una trama urbana no pensada técnicamente y las dificultades planteadas por la población ya establecida,  logra dotar de agua, desagüe, energía eléctrica, alumbrado público, pistas y veredas. Un poco más tarde, aparece  para construir comisarías, postas médicas y escuelas, esa es la forma como se produce el 90 % del área urbana en el Perú. Un agravante adicional es que de esa manera, el habitante nunca logra entender su rol como contribuyente en un sistema de gobierno municipal, ni como ciudadano vinculado al conjunto de instituciones que rigen el país.
Siendo así las cosas, El Comercio del 1º de mayo último, informa que representantes del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento presentaron al Gobierno Regional de Lambayeque los detalles de un denominado planeamiento integral de la nueva ciudad que aún no tiene nombre.
La “ciudad” presentada en este expediente es un manzaneo para la ubicación de las primeras 8,000 personas que se espera se asienten allí por la modalidad de autoconstrucción. Del proceso arriba descrito, el estado asume la etapa del trazado con tiza en el terreno, tal como lo hizo con Villa El Salvador hace 43 años ¿es todo lo que hemos avanzado? ¿Por qué no puede llegar el poblador a una vivienda terminada y pagar con cuotas adecuadas a su ingreso mediante el aumento del bono familiar? ¿Por qué el poblador debe arriesgar su salud y la de sus hijos durante el tiempo que dure la autoconstrucción para finalmente tener una vivienda de mala calidad, vulnerable a los sismos en un país sísmico y que sea parte del escenario de su subdesarrollo? ¿Por qué el estado no asume este caso como el primero de un nuevo  rol y lidera la construcción de una ciudad con estándares del siglo XXI?
Tres grandes trabas tiene el estado peruano para afrontar esta labor:
La primera, la  concepción  de su rol en la ocupación del territorio, nunca asumido en sus 192 años de su existencia y por lo tanto dispuesto a delegar responsabilidades iniciales para ya muy tardíamente, asumir enormes pasivos ambientales y sociales
La segunda es su conformación en sectores. Es imposible que 16 sectores administrativos o ministerios actuando cada uno por su cuenta en el territorio virgen consigan un resultado urbano coherente.
La tercera es la forma como se administra el dinero público mediante las normas del Sistema Nacional de Inversión Pública SNIP, donde una evaluación micro económica decide la viabilidad de las inversiones. Desde el siglo pasado, Walter Issard propuso evaluaciones más completas que incluyan no solo costos  y beneficios económicos sino en especial costos y beneficios ecológicos, ambientales y sobre todo sociales y plazos compatibles con la vida de una ciudad.
Hecha esta evaluación, en cualquier parte del mundo donde se haya emprendido una ciudad en los últimos 200 años se llega a la necesidad de una ley que cree una entidad autónoma que se encargue de todo.
En base a este razonamiento, está demostrado que el estado gastará menos invirtiendo desde el primer estadio de la implantación en el territorio, aprovechando las infinitas sinergias que se generan en este proceso, obteniendo a cambio desde el primer día del arribo  a la nueva área, no invasores, sino ciudadanos y contribuyentes lo que a la larga redunda en gobernabilidad y desarrollo. Y algo muy importante, tratándose de un país sísmico, logrando que el poblamiento se haga en base a proyectos formales que aseguren su invulnerabilidad frente a sismos.
Ahora bien, para que un poblador pueda tener interés en arriesgar su futuro en una nueva ciudad, es necesario adecuar todo a sus intereses y los del nuevo proyecto urbano. El bono familiar con que el estado subvenciona la vivienda, debe ser mayor al de cualquier parte del país, de esa manera desde su llegada a la zona, podrá acceder con cuotas a una vivienda propia.  Además, la oferta inicial de unidades de vivienda deberá incluir cuartos para  alquilar y/o unidades mínimas de 36 o 40 metros que podrá comprar y posteriormente vender cuando crea necesario, ya sea para comprar una nueva unidad más costosa o unidades con programas más completos y de mayor valor. Los  cuartos de alquiler, pero no ilegales e informales producto de edificaciones auto construidas  sino formando parte de proyectos planeados, integrales y anti sísmicos deberán ser reconocidos como un elemento importante de la oferta formal. Todo en su conjunto, debe ser diseñado con infraestructura y equipamiento urbano generosamente planeado, con ambición, que asegure el éxito.
Tratándose de una ciudad con pleno empleo, el estado debería encargarse de lo mínimo, ya que puede concesionarse gran parte de los servicios, desde agua y desagüe, pasando por electricidad, telefonía, servicios educativos, de salud y áreas de comercio. Cada uno de estos rubros puede generar negocios rentables que puedan atraer empresas formales y proveer servicios con nivel de excelencia.
Hacia el futuro, la ciudad con pleno empleo con base económica de agro-industria de exportación, puede dar pie a numerosos proyectos nuevos, un campo de aterrizaje, hoteles, un ferrocarril que minimice el costo de transporte hacia el puerto de Paita y más a futuro hacia el puerto de Yurimaguas.
Nada de eso derivará de lo planeado por el MVCS, la auto-construcción no es el camino. 

viernes, 29 de marzo de 2013

¿En micro a Chincheros?



Quiero tratar el tema del nuevo aeropuerto para el Cusco que Proinversión sacará a concurso por segunda vez. Esta vez, parece que las cosas irán mejor, porque los terrenos donde se construirá el aeropuerto, han sido ya adquiridos por el Gobierno Regional del Cusco.  Sin embargo esta leve mejoría en la calidad  del proceso es solamente un componente del resultado final de este proyecto que a todas luces reclama una visión integral de planeamiento urbano y regional.

El área de Chincheros queda a 25 Km del centro de la ciudad del Cusco, Proinversión asume que solamente es necesario concesionar un aeropuerto, ¿iremos en micro-bus al nuevo aeropuerto?, ¿qué destino tendrá el área del antiguo aeropuerto Velazco Astete? ¿cómo manejaremos el impacto paisajístico y ambiental en Chincheros una de las zonas mas hermosas de los alrededores del Cusco?, ¿el nuevo mayor flujo turístico irá todo a Macchu Picchu? ¿no tendremos que ampliar la oferta turística con calidad similar a la existente? , estas preguntas aún sin respuesta nos llevan a la afirmación que en pleno siglo XXI, en el Perú seguimos planeando mal las cosas.

La respuesta a todas estas preguntas debería ser un Plan de desarrollo Urbano Regional de la ciudad del Cusco y sus valles vecinos. Dentro de ese plan, se resolverían todos esos temas.

¿Qué tipo de aeropuerto necesitamos? Yo creo que necesitamos un aeropuerto con suficiente capacidad y calidad como para superar ampliamente al aeropuerto de El Alto en La Paz, con lo que ganaríamos en redefinir el flujo actual y hacer que la llegada mas importante a la región sea Chincheros y no El Alto, Cusco y no La Paz. Debería quedar claro entonces que no necesitamos un Aeropuerto para remplazar al Velazco Astete sino uno para superar a El Alto (4,060.00 msnm).
El programa del Aeropuerto de Chincheros debería incluir debajo del área de hall del aeropuerto, un piso de arribo de un tren eléctrico de alta velocidad que conecte masivamente el nuevo aeropuerto y una estación en la ciudad del Cusco. Con la misma lógica, dentro del nuevo aeropuerto debería haber un terminal de transporte vehicular y óbviamente un hotel. Cada uno de estos componentes del programa, tal como en cualquier parte del mundo, son negocios o proyectos independientes, todos generadores de sinergias aprovechables por el resto, por lo que para su promoción, programación y construcción es necesario un ente organizador que maneje en conjunto los proyectos específicos.

Otro tema es el tratamiento del área del actual Aeropuerto Velasco Astete, esta área que actualmente queda en medio de la ciudad, debería quedar predominantemente libre y ser usada como parque, la gran área verde que una ciudad como el Cusco merece para destacarse como un centro regional. Creo que como máximo un 15% de esta gran extensión debe ser usada para ubicar infraestructura urbana necesaria para la ciudad. La estación de llegada del tren eléctrico desde el Chincheros, proyectos de hotelería, áreas de oficinas y sedes bancarias  que podrían integrarse en un llamado Centro de Convenciones, un buen estadium olímpico convenientemente equipado, una buena área cultural con teatro, museos y biblioteca. Todo lo cual haría del Cusco una ciudad espléndida como Quito por ejemplo. Al igual que en el caso del Aeropuerto, todos y cada uno de estos equipamientos son negocios o proyectos independientes, por sobre estos proyectos, una autoridad autónoma que los gerencie y para que todo esto camine correctamente, un Plan de Desarrollo Urbano.  Tal como lo hicieron Guayaquil para su Malecón 2000, Barranquilla y Medellín para su plan urbano integral, Barcelona para su área central, Bilbao para su ría y decenas o cientos de ciudades tanto o menos importantes que la antigua capital del imperio de los Incas encaminada para el resto del siglo XXI.

El nuevo aeropuerto incrementará el arribo de pasajeros, ¿todos irán a Macchu Picchu?, sería un error, es necesario desarrollar nuevos atractivos de igual o mayor  calidad. Cusco los tiene, tal es el caso de Choquequirao, pero debe desarrollarlos, ponerlos en valor y dotarlos de infraestructura de acceso, de comunicaciones y de hotelería.

Por diversas razones, el estado y la sociedad peruana contemporáneos, han demostrado  una incapacidad para el manejo exitoso del territorio. El espacio urbano y regional peruano contemporáneo es caótico, feo e inmanejable  ¿será ese el caso del Cusco, su nuevo aeropuerto y el área del antiguo Velazco Astete?




Olmos.



Para los urbanistas, el proyecto de Olmos, es un tema que se da entre dos extremos, por un lado, un sueño, el sueño de pensar que este podría ser un caso que llevado por el camino de la búsqueda de la excelencia, termine convirtiéndose en una ciudad o una red urbana MDL, Mecanismo de Desarrollo Limpio, la denominación que a partir de la cultura del Protocolo de Kioto, se  utiliza para los proyectos con el mínimo impacto contaminante sobre el territorio. Del otro extremo, una pesadilla, al extrapolar los casos recientes de urbanización asociados a la atracción poblacional que un megaproyecto produce en el territorio nacional.
Para ello,  quiero iniciar la explicación de esta idea enumerando algunos antecedentes urbanos que en el territorio peruano se han producido  asociados a los grandes proyectos o megaproyectos.
El mas reciente es el caso de Melchorita, un punto del litoral a 150 Km al sur de la ciudad de Lima,  en el que la empresa privada decidió construir el terminal del gasoducto desde Camisea, una inversión de casi 4,000 millones de dólares que incluye facilidades de almacenamiento, distribución y embarque del gas y empleos directos para unas 1,000 personas que habitan dentro de los linderos del complejo y que como era de esperar, significa la atracción del triple o más pobladores en busca del empleo indirecto. A tres años del inicio de operaciones, esta población atraída por el empleo,  ocupa el territorio de manera desordenada, en terrenos sin habilitación urbana.
En Melchorita, tal como en cualquier otra parte del país, grupos de traficantes de tierra venden  terrenos rústicos sin servicios a pobladores que se asientan sin ninguna facilidad e inician un largo proceso de subdesarrollo marcado por alta mortalidad infantil, neumonía, disentería, tuberculosis. Traficar tierra rústica es ilegal, de manera que gran parte del costo de instalación en el territorio en los primeros años se gasta en corrupción para evitar la intervención de policías, fiscales, jueces y autoridad municipal. El diseño urbano a cargo de personas sin preparación, busca maximizar el número de lotes y no incluye áreas para equipamiento urbano ni  áreas de espacio público o para recreación. La ocupación se da a partir de la capacidad económica y técnica de los pobladores, sin estudios de suelos, las construcciones se inician a cargo de albañiles o prácticos en construcción.
 En el caso de Melchorita, inversiones importantes como la carretera panamericana sur quedan afectadas por la falta de espacio para vías auxiliares.
Si bien Melchorita es un caso reciente, el estado peruano tiene también antecedentes en el manejo urbano de proyectos de aumento del área agrícola, tal es el caso del proyecto Chavimochic, 45,000 ha de tierra nueva irrigada dedicados  a productos de exportación que supuestamente  generan empleo adecuadamente bien pagado. En los valles de Chao, Virú, Moche y Chicama, estimando un promedio de dos o tres personas por hectárea,  es decir 90,000 o más familias adecuadamente empleadas no tuvieron las facilidades para producir, a partir del éxito económico de la agro-exportación, un correlato urbano medianamente equivalente. Sin apoyo, la población se estableció inicialmente en el pueblo de Virú y luego en los asentamientos humanos de Chimbote, Santa y la ciudad de Trujillo.
En la práctica, la  población beneficiada  por estos proyectos se distribuye en todo el territorio incluyendo la ciudad de Lima.  De esta manera, se pierde la posibilidad de integrarla en un proyecto urbano local,  pero lo más lamentable es que se pierden numerosas sinergias que aprovechadas aliviarían costos de diversos sub proyectos y todos en conjunto, serían la manera mas exitosa de ocupar adecuadamente el territorio.
En el siglo pasado, el estado peruano construyó la Carretera Marginal de la Selva, hoy llamada Carretera Fernando Belaunde Terry en honor a su promotor e impulsor. Una magnífica idea, la carretera conectó a la red regional y urbana del país, más de 100,000 hectáreas de tierra nueva a lo largo del río Huallaga. Como era de esperar, población migrante fue atraída a esos territorios, sin intervención del estado en ninguno de sus estamentos,  hoy tres  o cuatro generaciones después de eso, el valle del Huallaga es una importantísima área productora de cocaína, sus autoridades elegidas por voto democrático cada vez se alejan más de la legalidad y son un caso complicado de gobernabilidad.
Antecedentes menores se dieron y se dan por todo el país, con el mismo efecto sobre el territorio, al no haber un claro rol del estado ni normativamente, ni ejecutivamente, ni administrativamente, la sociedad peruana en su conjunto no está organizada para otro tipo de ocupación masiva que la que produce actualmente.
Todos estos antecedentes nos preocupan porque a partir del pasado martes 20 de diciembre de 2011, en que el presidente Ollanta Humala invitado por Odebrecht presenció la excavación de los últimos metros del túnel que traerá agua de la cuenca del Atlántico a la cuenca del Pacífico, se inicia la cuenta regresiva hacia la irrigación de 38,000 hectáreas de tierras de altísima calidad agrícola y que significarán la oferta de empleo bien remunerado para más de 70,000 personas en sus primeros años.  Estoy seguro que tanto el gobierno Central como el Regional  y numerosas instancias técnicas y administrativas se han preocupado de pensar el tema de la ocupación urbana de esta región, pero mi temor es que a pesar de esto, los antecedentes de nuestro  estado y de la sociedad peruana en su conjunto respecto a la ocupación del territorio, son los que hemos señalado, antecedentes que mas podrían llamarse un prontuario porque implica el crimen de implantar el correlato urbano del sub desarrollo perdiendo o desperdiciando la oportunidad de construir el escenario del desarrollo que a  la larga es el de la gobernabilidad.
Pero ¿porqué sucede esto?. Hace poco me entrevistó una colega arquitecta y periodista para un programa en televisión y pude captar su desazón y decepción cuando me escuchó decir que el urbanismo en el Perú se practica desde bases profesionales solamente para menos de un 10% de las áreas techadas en el país. Aunque nos suene duro de escuchar, el estado ha delegado la tarea de promover la ocupación de la tierra a compradores de tierra rústica que, actuando en contra de la ley, encargan la lotización de esta tierra a prácticos cuya principal herramienta es un saco de tiza con lo que lotizan el área procurando obtener la mayor cantidad de lotes para la venta, en este proceso, no interesa el área para equipamiento urbano, tampoco interesa producir espacio público ni calles amplias y menos parques o áreas libres, el objetivo es vender la máxima cantidad de lotes.  Sobre esta trama urbana inculta, con sus conocimientos de arquitectura y construcción o mejor dicho,  sin ellos, cada poblador inicia la construcción de su parte de ciudad. Dos o tres generaciones después, con el costo de cientos de muertos por disentería, neumonía y tuberculosis, el estado aparece en la forma de algún congresista o candidato que a cambio de votos y con un costo alto por las dificultades que plantea equipar una trama urbana no pensada técnicamente y las dificultades planteadas por la población ya establecida,  logra dotar de agua, desagüe, energía eléctrica, alumbrado público, pistas y veredas. Un poco más tarde, el estado aparece  para construir comisarías, postas médicas y escuelas, esa es la forma como se produce el 90 % del área urbana en el Perú. Un agravante adicional es que de esa manera, el habitante nunca logra entender su rol como contribuyente de un sistema de gobierno municipal.
Esta pesadilla trasladada a Olmos es que ya estén siendo comprados los terrenos rústicos que serán vendidos a los pobladores que atraídos por los empleos directos y por los indirectos, podrían sumar uno o más núcleos urbanos en este nuevo territorio.
Pero si bien esa es la amenaza, ¿cómo se describe el sueño?, el sueño en el siglo XXI se llama proyecto urbano MDL, Mecanismo de Desarrollo Limpio, es decir la intervención humana con la menor emisión de gases efecto invernadero, que por la naturaleza del problema parece  lejana, pero no lo es si consideramos que el metano es un gas de efecto invernadero y la basura producida por un poblado de 100,000 habitantes puede convertirse en miles de  m³ de metano al día que en un proyecto MDL serían fuente de energía limpia.
Siendo así el caso un proyecto urbano MDL en Olmos se describiría de la siguiente manera:
En cuanto a abastecimientos, lo primero, tenemos el agua, lo que falta es la ingeniería de detalle para convertirla en redes de agua potable, ¿será posible hacer un acueducto desde el final del túnel para minimizar el tratamiento al potabilizarla?, ¿se conservará la diferencia de altura para evitar equipos de bombeo? Son opciones que tomar. Cada una de ellas debería ser evaluada.
Con un abastecimiento de energía proveniente de la hidroeléctrica y de fuentes alternas como la eólica, la fotovoltaica y la proveniente del metano.
Con una red de desagüe desagregada en aguas grises y aguas negras. Estando a mas de 500 m sobre el nivel del mar, las aguas grises tratadas pueden tener varios usos antes de llegar al mar.
Con un servicio municipal de recojo de desperdicios desagregado no solamente entre orgánico e inorgánico sino además el orgánico planeado como materia prima de grandes bolsones productores de metano para producción de energía y el inorgánico desagregado por material y para ello las edificaciones y la ciudad planeadas con facilidades para almacenar los desechos desagregados.
Todo lo enumerado hasta ahora son proyectos rentables, cada uno podría sostener la actividad de una empresa privada. A eso se le llama sinergias. Aprovechadas las básicas e iniciales, surgen otras complementarias o secundarias. Por ejemplo, el transporte en todas sus formas generaría proyectos rentables para un Terrapuerto-aeropuerto-estación modal, la ciudad ordenada tendría un aumento del valor inmobiliario más pronunciado que el del promedio nacional.  Proyectos de vivienda rentables con financiamientos subvencionados, tal como se subvenciona actualmente la compra-venta de vivienda en el resto del país, podrían hacerse masivamente.
Sin embargo los arquitectos sabemos que lo más importante para el éxito de un proyecto de esta envergadura gira en relación a dos puntos:
·         El trazado urbano que debería ser hecho con la suficiente ambición como para convertirse en la base de una población exitosa del siglo XXI. Este trazado, debería tener resuelto el tema vial con secciones de vía que permitan a futuro sistemas de  transporte masivo, con área para futuros encuentros nodales para los diversos tipos de transporte que incluyan la conexión al tráfico aéreo, con suficiente espacio público como para destacarse ventajosamente del resto de ciudades del país, con áreas para equipamiento educativo, de salud, de comercio,  industria, finanzas y otras.

·         La gestión, que para hacer realidad este proyecto debe ser única y con suficiente autoridad y recursos para ejecutar lo planeado. Para construir una ciudad ninguna de sus áreas de equipamiento urbano debería pensarse como aislada y en este caso tendríamos una dificultad por la forma como el Sistema Nacional de Inversión Pública obliga a los sectores a intervenir aislados y sin coordinación en el territorio. Sin embargo este podría ser el caso de una inversión predominantemente privada.
El costo final de las unidades de vivienda debería ser considerablemente más  bajo  respecto a otras localidades del país por el hecho de tener el costo de terreno a menor precio. Se ha calculado que la incidencia del costo del suelo en el  total de la vivienda en Lima es 50%, bueno tendríamos una ventaja comparativa aquí.
Otra pregunta importante es qué área  de vivienda y como debemos construirlas. Para empezar diremos que en este caso entre 30,000 y 50,000 personas  adecuadamente empleadas pueden pagar un 30% de su sueldo en una solución a su problema de habitabilidad, si la legislación actual nos llevan a viviendas de 40 , ¿por qué no hacer multifamiliares con unidades de 40 a precios subvencionados con un bono de fomento inmobiliario similar o mayor al que se da en Lima u otras ciudades? De esta manera podríamos producir un mercado inmobiliario propio en Olmos que permita unidades desde 40 y que implique la solución a los primeros años de establecimiento de parejas jóvenes. Estas unidades podrían ser el primer paso frente a futuras unidades mayores de 60, 70 o 90  ,  de dos o de  tres dormitorios creándose un mercado con las compra-venta de las unidades de 40 para inmigrantes recientes.
La principal dificultad estará en el cambio de actitud del estado  acostumbrado a actuar décadas  después de producida la ocupación, con lo que el escenario del subdesarrollo queda plasmado en el territorio. La base de este enfoque  es el análisis costo-beneficio incompleto en el que las variables utilizadas solamente son las económicas a corto plazo. En el siglo pasado el maestro Walter Issard  proponía enriquecer este análisis con variables sociales y ecológicas de mediano y largo plazo, incorporar al análisis la alta tasa de mortalidad, el impacto ambiental, la corrupción desde el origen que se enlaza con la corrupción futura hasta converger en ingobernabilidad.
La tarea es convencer al estado que invertir antes del asentamiento de la población y promover la inversión privada ordenada, creando, aprovechando y acompañando las sinergias  del proceso, es menos costoso que hacerlo al final asumiendo los pasivos sociales y ambientales.  Este será el más difícil reto para llegar al sueño de Olmos, un sueño en el que deberían estar comprometidos no solamente los arquitectos sino nuestra generación entera.

martes, 26 de marzo de 2013

¿Requium por el cebiche?


Tengo que confesar que soy un amante del cebiche. Prefiero el de cojinova, pero también me gusta el de lenguado, el de mero, el de corvina y otros. Este artículo tiene como finalidad hacer pública mi preocupación por el conjunto de acciones gubernamentales que, desde mi punto de vista, están atentando contra la presencia de estos peces en las mesas peruanas.

Empecemos por la llamada industria de harina de pescado. Pueda que esté equivocado, pero siempre pensé que es una aberración que en el Perú,  un país con alto índice de desnutrición infantil, una “industria” se base en  pescar masivamente anchoveta, cocinarla, deshidratarla,  convertirla en harina y venderla como proteína animal a otros países.

En el siglo pasado, los promotores de esta industria, divulgaron el argumento de que por su alto contenido graso, la anchoveta, no es comestible.  Semejante falsedad ha quedado desmentida en nuestros días ahora que sabemos que esa grasa es rica nada menos que en Omega 3, ácido graso esencial que tiene efectos benéficos  cardio-vasculares y cerebrales y por el hallazgo de anchovetas en las tumbas de cientos de gobernantes pre incas en la costa peruana que demuestran que este maravilloso pez siempre fue parte de la dieta del habitante peuano.

Además, siempre se supo que la anchoveta es un importantísimo eslabón de la cadena alimenticia de todas las especies marinas de la costa occidental de América del Sur, pero nunca como ahora, que varias especies marinas clásicas de nuestra gastronomía, como la cojinova, la corvina, el lenguado, se encuentran al borde de la extinción, es que cabe hacer  la reflexión que desde hace medio siglo los peruanos nunca hicimos.  
                                                      
¿Qué gana el Perú dedicando su anchoveta a harina de pescado y qué pierde?

Si bien en el siglo pasado la “industria” de harina de pescado era fuente solitaria de divisas como actividad “no tradicional” es decir no minera básica, en la actualidad, perdió ese status privilegiado y mas bien ahora que en medio de una bonanza económica el Perú trata de incrementar la ingesta de proteína en los diversos niveles poblacionales, la pregunta se cae de madura.

Sin embargo, la preocupación por las repercusiones sociales de esta actividad no es la única. Hasta el momento, la industria de harina de pescado ha sido una actividad circunscrita al ámbito empresarial nativo, donde cada empresa harinera se desenvuelve como un feudo familiar.  Pero hace una semana, la más grande empresa pesquera china que lógicamente es una empresa estatal, hizo en la bolsa de Oslo una Oferta Pública de Acciones por el control de una importante empresa harinera peruana. Eso si es preocupante, normar la industria era hasta hoy, un asunto entre peruanos, a partir de esta adquisición, será un asunto de repercusiones internacionales y nada menos que con la empresa china que, adquiriendo el dominio sobre la empresa peruana, planea convertirse en la primera productora mundial de harina de pescado. Habría que añadir, en base a anchoveta peruana. El caso no es único, una empresa coreana estaría actuando en forma similar con otra empresa  peruana. Volviendo una vez más sobre la pregunta sin responder  ¿no será que además de todo lo que perdemos en proteínas se torne desde ahora en pérdida de parte de nuestra capacidad de manejo administrativo interno de este tema?

Pero mi preocupación también se deriva de acciones de otros sectores del estado, esta semana Perú-Petro, una empresa estatal  perteneciente al sector energía y minas,  se alegra de anunciarnos haber convocado a concesión la exploración petrolera en el mar frente a las costas desde La Libertad hasta Ica. Después de haber creado múltiples dudas no esclarecidas sobre mortandad de peces y cetáceos en el norte desde Tumbes hasta Lambayeque, el estado peruano encamina la exploración petrolera hacia el mar del centro del país, el más rico en especies y masa pesquera. Se avecinan entonces conflictos entre pescadores y exploradores. Los primeros, a los que desde ya declaro mi apoyo incondicional, dirán que las labores de exploración como las detonaciones y las perforaciones afectan el comportamiento de los peces y contaminan el mar. Los segundos dirán que no, como ya lo dijeron en el norte, sin embargo numerosas playas en el norte muestran los efectos del trabajo descuidado y poco supervisado.

Meses atrás, Javier Wong, probablemente el mejor preparador de cebiche peruano a nivel mundial, alertaba en un programa de televisión sobre las autorizaciones que el Ministerio de la Producción ha otorgado a extractores de algas a lo largo de todo nuestro litoral. Las algas como era de esperarse, cumplen un rol insustituible en la vida marina. Son la base alimenticia del plankton que da inicio a la cadena alimenticia pero además sirven de refugio para el desove de la mayoría de las especies, autorizar su extracción utilizando grandes redes de arrastre y tractores es una total aberración, pero tienen gran demanda en el mercado mundial de fabricantes de artículos de tocador.

Finalmente, llegamos al origen de nuestra preocupación, nuestras  autoridades, sin ideas claras respecto a lo que realmente conviene al país, con numerosos lamentables casos de corrupción y a su población, desorientadas en medio de argumentos burocráticos, y lo que es más  grave, con cada vez menos capacidad de negociar frente a intereses que cada vez más, evidentemente, las rebasan.

Ahora respóndanme ¿tengo o no razón para preocuparme por el futuro del cebiche?