Desde hace 180 años, el estado republicano
peruano carece de un enfoque sobre ocupación del territorio por la población,
actualmente el rol de planeamiento y diseño urbano de la mayoría de los metros
cuadrados techados del país está sobre terrenos que fueron invadidos y por lo
tanto sin estudios de suelos ni habilitación urbana. Una emergencia llevó al
estado a trazar la trama urbana de Villa El Salvador en 1969 pero esa modalidad
de intervención incluía la auto construcción, es decir la construcción informal a
cargo de los pobladores. Con la auto construcción, el problema se agrava porque
somos un país sísmico y se calcula que actualmente mas del 80% de la población
urbana vive en viviendas sísmicamente vulnerables (1).
A la nueva ciudad de Olmos
llegarán 70,000 personas adecuadamente empleadas en los próximos dos años y el
planeamiento urbano propuesto por el Ministerio de Vivienda Construcción y
Saneamiento que está pensado a partir de módulos básicos para ser ampliados por
auto construcción está equivocado. Ahora el panorama es distinto a los 70, hay
bonanza económica, hay potencial de desarrollo inmobiliario. Esta nueva ciudad
es un reto a la acción del estado en ese tema.
Para empezar a analizar la potencialidad de Olmos habría que decir que a nivel global pocos escenarios disponen de
38,000 ha de tierra de primera calidad a cargo de empresas que ya acumularon
experiencia en producir y exportar y que por lo tanto los miles de trabajadores
adecuadamente empleados que llegarán a trabajarlas, deberían llegar con sus
familias a ocupar unidades inmobiliarias terminadas, en multifamiliares
diseñados por arquitectos, con estructuras calculadas por ingenieros y
construcciones anti sísmicas hechas con participación de ingenieros y supervisadas por empresas independientes. Los
pobladores deberían llegar a pagar cuotas equivalentes al 25 o 20% de su
ingreso mensual. Para que eso sea posible, el Bono Familiar Hipotecario debería
ser producto de un cálculo previo, un acuerdo previo entre los constructores de
las viviendas y el Fondo MIVIVIENDA con la intervención de bancos.
De esa manera, podrían
aprovecharse las sinergias que un
proceso ordenado produciría.
Podrían llegar a abrir sedes locales, empresas de servicios de salud, entidades
educativas, centros comerciales, cinemas, cada uno de estos negocios totalmente
rentables con una creciente demanda a cargo de población adecuadamente
empleada. Un siguiente nivel de sinergias estaría planteado por servicios
urbanos, un primer servicio de transporte debería ser organizado por alguna
entidad previa a la municipalidad por crearse, un terminal terrestre y un campo
de aterrizaje deberían formar parte de una sola futura estación nodal.
Aprovechando el menor valor de
la tierra urbana por crearse, el planeamiento urbano de esta ciudad debería
contar con un componente poco usual en el trazado urbano peruano: Ambición. La
trama urbana debería ser lo suficientemente generosa como para incluir un gran
parque central, y abundante espacio público.
Por primera vez y ojalá no por
última, disponemos en Olmos de un caso, donde construir el escenario del
desarrollo es posible. Distinto al escenario del subdesarrollo diseñado por traficantes
de tierra y continuado por la auto construcción de viviendas con su componente
perverso de riesgo a la salud mientras dure la auto construcción y su resultado
más perverso aún de viviendas vulnerables construidas en un territorio
altamente sísmico.
En Olmos recién a partir de un
proceso como el descrito, tendría sentido el planeamiento urbano compatible con
los estándares mínimos del siglo XXI, las calles deberían planearse desde su
inicio amplias y con ductos subterráneos que permitan la evacuación pluvial y
el registro y mantenimiento de las redes
de instalaciones que cobijen. Una empresa podría encargarse de hacer estos
ductos, mantenerlos y cobrar por su utilización a las empresas de servicios. De
esa manera, podría invertirse en pistas de concreto cuya rotura esté prohibida.
Con algo de esfuerzo, podría
pensarse en una ciudad inteligente, compuesta por usuarios inteligentes. Desde
su inicio debería recolectarse la basura en grupos de reciclaje desagregado
papel, plásticos, aluminio, vidrio, etc. los multifamiliares, los negocios, las
instituciones todas, deberían contar con facilidades, áreas y sistemas urbanos para
esta recolección.
Un producto muy valioso tendría
este nuevo proceso. Desde el comienzo, el país dispondría de 38,000 ciudadanos
optimistas, contribuyentes, capaces de formar parte de la población gobernable
del país, distinto al grupo de invasores ilegales cuyo primer esfuerzo
organizacional sería juntar cuotas para la corrupción de las autoridades encargadas
de evitar su asentamiento y cuyo siguiente paso sería diseñar, calcular y
construir viviendas vulnerables, de mala calidad y tres o cuatro veces más
costosas que las formales.
Ya no pensemos en un reto al
estado, este es un reto al país, a sus integrantes a nuestra generación entera.
El caso está frente a nosotros, cada día que pase juega en contra de la
excelencia de su resultado final.
Luis Gurmendi Tovar
Arquitecto MPUR
(1), Ing. Julio Kuroiwa,
Ponencia en Seminario Lima 8.0, FIA-USMP, 22 de marzo de 2013.

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