El ama sua, ama quella y ama llulla, (No robes, no seas ocioso y no mientas), fue un código simple pero se cumple
hasta hoy en los andes. Yo soy constructor desde hace muchos años y he podido
darme cuenta que los obreros nacidos en
la sierra y migrantes de primera generación efectivamente no mienten, no roban
y no son ociosos, Fernando Belaunde con quien hablé sobre este tema coincidía
conmigo, aunque él españolizó el código y decía honradez, laboriosidad y veracidad. La quiebra del sistema económico en el país en los 50 y 60 del
siglo pasado obligó a esta población a migrar a la costa y a Lima y se ven
obligados a invadir terrenos del estado para asentarse en ellos, algo que es
ilegal y que inicia un ciclo perverso de ilegalidad que se va produciendo cuando
las autoridades encargadas de evitar la invasión, extorsionan a estos invasores
y los hacen cómplices de un proceso de corrupción, en las primeras invasiones, cada
paso ilegal en comisarías, fiscalías, juzgados, municipalidades, ministerios,
les costaba dinero que debían pagar mermando su propio bienestar y el de sus
hijos hasta que surgió la nueva modalidad de incluir a todos y cada uno de estas
“autoridades” en la repartija de los lotes que la invasión produzca. Esta terrible
realidad de las barriadas que rodean nuestras ciudades, fue vista como una
lucha exitosa, en “Desborde popular y crisis del estado” de José Matos Mar y
por De Soto como un proceso de capitalización que los llevaba a un tipo de
ahorro y una posibilidad de utilizar el patrimonio inmobiliario como garantía
de un “Otro Sendero” distinto al de Sendero Luminoso. Nadie lo vio como lo que sociológicamente es:
Un proceso corruptor de una población extorsionada por las autoridades y
maltratada por el sistema. Este proceso deriva en lo que llamamos
autoconstrucción, o sea la construcción sin la participación de arquitectos ni
ingenieros, sobre áreas sin estudio de riesgo y sin estudio de suelos, consiste
en reemplazar las esteras iniciales por ladrillos y concreto y puede durar toda
una vida, viene asociado a mortalidad por disentería, neumonía y tuberculosis que
son las enfermedades causadas por la insalubridad durante esta autoconstrucción.
Mientras tanto gran parte de los hijos y nietos de estos migrantes crecieron en
las calles, no recibieron ni suficiente ni buena educación pública, son los que
ahora amenazan nuestra tranquilidad y seguridad.
En la siguiente generación a la migrante inicial, se perdió esta moral
simple pero efectiva de la que nos queda solo algunos vestigios: El Cápac Ñan
20,000 km de vías y puentes a lo largo del país, Macchu Picchu, Choquequirao,
Ollantaytambo y muchísimas otras pero ya en estado de ruina o resto
arqueológico.
