martes, 24 de marzo de 2020

Reconstrucción con cambios... en nosotros.

Creo que construir una ciudad, es la más difícil y costosa tarea que puede afrontar una  sociedad.

Las ciudades se construyeron sin planes hasta 1852, ese año, Napoleón III ordenó a su prefecto en la Gironda, George Haussmann la demolición del París medioeval logrado en siglos por la agregación del esfuerzo individual de sus pobladores y la construcción del nuevo París para ser ocupado por sus pobladores. Este nuevo concepto fue el nacimiento de la ciudad moderna.


Pero, aunque cueste creerlo, 165 años después, en el Perú seguimos construyendo el 85% de nuestra área urbana como lo fue la ciudad medioeval, es decir agregando el esfuerzo individual, sin ningún plan, sin visión del resultado final. A esto le llamamos autoconstrucción, una práctica que inicialmente fue tolerada pero que a la fecha, es promovida por el estado peruano, modalidad productora de edificaciones vulnerables y que en algún momento producirá daños y pérdidas humanas inmanejables. Creo que el primer y más importante cambio a lograr en este gran emprendimiento nacional de la  Reconstrucción con cambios, debería ser combatir la autoconstrucción, no darle  cabida y explicarle a la población que es imposible producir por autoconstrucción edificaciones resistentes a los sismos grado 8 Mw que nos amenazan.

Deberíamos ser conscientes que, por primera vez en su historia, el Perú afronta el reto de reconstruir más de un 10% de su territorio contando con el dinero para afrontar exitosamente esta tarea. ¿Tendremos a las personas para lograr construir el escenario del desarrollo partiendo de la caótica situación actual?

La teoría dice que la región y la ciudad, son la versión física de la sociedad. Sucede lo que las leyes permiten, sucede lo que la cultura de las personas permite. Tiene sentido entonces la Ley propuesta por el ejecutivo y aprobada por el Congreso, al anunciar una reconstrucción con cambios. Los cambios sobre todo en la parte legal y administrativa son una condición sine quanom para no repetir errores.  Nuestra base legal referida a manejo del territorio debe ser cambiada, aunque sea solamente para el área que se va a reconstruir.

Ya en el detalle, todo plan territorial debe tener una estrategia y los objetivos de esta deberían ser dos: buscar el aumento de la resiliencia y lograr sinergias. Las sinergias  pueden potenciar la inversión, al crear condiciones para que otras entidades y empresas privadas encuentren las condiciones para ejecutar inversiones.

El requisito para este objetivo de  lograr sinergias es que la entidad ejecutora tenga un accionar con visión basada en el espacio territorial tanto regional como urbano. Lo que sucede y ha sucedido hasta ahora: la visión y el accionar sectoriales a partir de los sectores o ministerios, solamente llevará el plan al desorden ¿Cómo sería París si cada ministerio hubiera actuado por su cuenta?  La región y la ciudad no deben ser el lugar de encuentro de la actividad sectorial. Los intereses sectoriales, no son necesariamente coincidentes con los intereses de la región y la ciudad. Por esa razón, es importante que la ley de Reconstrucción con cambios, tenga una autoridad autónoma y que su visión y enfoque sean territoriales, espaciales, integrales.

El rol de la entidad encargada de la reconstrucción debe ser la Gerencia regional y urbana y como tal, sus tareas deberían ser planear, programar, ejecutar y controlar en el plazo disponible. En cada una de estas tareas podrá contar con la asistencia de organismos e incluso empresas especializadas y así lo plantea la ley, pero seamos conscientes de que en este tema de planear, programar, ejecutar y controlar la construcción de regiones y ciudades, hay en el planeta, al igual que solamente un Messi y un Cristiano Ronaldo, muy pocas personas, muy pocas firmas de profesionales y muy pocas empresas capaces de recibir estos encargos y al cabo de tres años exhibir resultados exitosos.

Me gusta el lema “Una sola fuerza”, mantengámoslo, mientras interiormente pensemos “No importo yo, importa el país…”

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