Las ciudades se construyeron sin planes hasta 1852, ese año, Napoleón III ordenó a su prefecto en la Gironda, George Haussmann la demolición del París medioeval logrado en siglos por la agregación del esfuerzo individual de sus pobladores y la construcción del nuevo París para ser ocupado por sus pobladores. Este nuevo concepto fue el nacimiento de la ciudad moderna.
Pero, aunque cueste creerlo,
165 años después, en el Perú seguimos construyendo el 85% de nuestra área
urbana como lo fue la ciudad medioeval, es decir agregando el esfuerzo
individual, sin ningún plan, sin visión del resultado final. A esto le llamamos
autoconstrucción, una práctica que inicialmente fue tolerada pero que a la
fecha, es promovida por el estado peruano, modalidad productora de
edificaciones vulnerables y que en algún momento producirá daños y pérdidas
humanas inmanejables. Creo que el primer y más importante cambio a lograr en
este gran emprendimiento nacional de la
Reconstrucción con cambios, debería ser combatir la autoconstrucción, no
darle cabida y explicarle a la población
que es imposible producir por autoconstrucción edificaciones resistentes a los
sismos grado 8 Mw que nos amenazan.
Deberíamos
ser conscientes que, por primera vez en su historia, el Perú afronta el reto de
reconstruir más de un 10% de su territorio contando con el dinero para afrontar
exitosamente esta tarea. ¿Tendremos a las personas para lograr construir el
escenario del desarrollo partiendo de la caótica situación actual?
La
teoría dice que la región y la ciudad, son la versión física de la sociedad.
Sucede lo que las leyes permiten, sucede lo que la cultura de las personas
permite. Tiene sentido entonces la Ley propuesta por el ejecutivo y aprobada
por el Congreso, al anunciar una reconstrucción con cambios. Los cambios sobre
todo en la parte legal y administrativa son una condición sine quanom para no
repetir errores. Nuestra base legal
referida a manejo del territorio debe ser cambiada, aunque sea solamente para
el área que se va a reconstruir.
Ya
en el detalle, todo plan territorial debe tener una estrategia y los objetivos
de esta deberían ser dos: buscar el aumento de la resiliencia y lograr sinergias.
Las sinergias pueden potenciar la
inversión, al crear condiciones para que otras entidades y empresas privadas
encuentren las condiciones para ejecutar inversiones.
El
requisito para este objetivo de lograr
sinergias es que la entidad ejecutora tenga un accionar con visión basada en el
espacio territorial tanto regional como urbano. Lo que sucede y ha sucedido hasta ahora: la visión y el accionar
sectoriales a partir de los sectores o ministerios, solamente llevará el plan
al desorden ¿Cómo sería París si cada ministerio hubiera actuado por su
cuenta? La región y la ciudad no deben
ser el lugar de encuentro de la actividad sectorial. Los intereses sectoriales,
no son necesariamente coincidentes con los intereses de la región y la ciudad.
Por esa razón, es importante que la ley de Reconstrucción con cambios, tenga
una autoridad autónoma y que su visión y enfoque sean territoriales,
espaciales, integrales.
El
rol de la entidad encargada de la reconstrucción debe ser la Gerencia regional
y urbana y como tal, sus tareas deberían ser planear, programar, ejecutar y
controlar en el plazo disponible. En cada una de estas tareas podrá contar con
la asistencia de organismos e incluso empresas especializadas y así lo plantea
la ley, pero seamos conscientes de que en este tema de planear, programar,
ejecutar y controlar la construcción de regiones y ciudades, hay en el planeta, al igual que solamente un Messi y un Cristiano Ronaldo, muy pocas personas, muy pocas firmas de profesionales y muy pocas empresas capaces de recibir estos
encargos y al cabo de tres años exhibir resultados exitosos.
Me
gusta el lema “Una sola fuerza”, mantengámoslo, mientras interiormente pensemos
“No importo yo, importa el país…”

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