Lo que
sucede
Lo que vemos a la luz de los
hechos y lo que estamos por ver, no son desastres naturales, es la naturaleza cuyos
efectos estudiables, pronosticados y previsibles no han sido tomados en cuenta
por décadas ni por las autoridades ni por la población.
Desde hace una década, el Perú
está señalado como uno de los territorios más afectados por los efectos del Calentamiento
Global y el Cambio Climático.
Estos efectos incluyen, como
ahora, lluvia costera en el norte del país producto del calentamiento del mar y
como consecuencia directa, aumento nunca antes registrado de las descargas de
ríos y huaycos.
Lo que
está por suceder
En un futuro cercano, estas
descargas se incrementarán en las cuencas de Lima producidas por el deshielo de
grandes masas de nevados en las cumbres de los andes y como consecuencia de
ello el posterior stress hídrico en la ciudad de Lima. Hacia la cuenca del
Atlántico, estas descargas también afectan a las poblaciones ribereñas de
nuestros ríos de la selva. En la sierra sur del país, a partir de mayo y hasta
fines de agosto, como viene sucediendo desde hace diez años, se presentarán temperaturas
bajo cero nunca antes registradas en amplias zonas de los andes.
Adicionalmente, desde el año
2010, el CISMID de UNI, pronosticó tres
grandes sismos a darse en la costa occidental de América del Sur:
· El de Antofagasta Iquique con una magnitud de más
de 8 Mw, que se cumplió el 1 de abril del 2014 con una magnitud de 8,2 Mw
· El de Manabí Esmeralda con una magnitud menor a
8 Mw que se produjo el 16 de abril de 2016 con una magnitud de 7.8 Mw y
· Finalmente el que deberá ocurrir entre Huaral y
Pisco, que afectará directamente a Lima con una magnitud entre 8,6 y 8,9 Mw, en
promedio 8,7 Mw, magnitud nunca antes registrada en un sismo en la ciudad de
Lima y cuyos efectos incluyen el colapso de un promedio de 30% del área
edificada por autoconstrucción en Lima afectando a millones de personas.
La acción
del estado peruano
Desde hace 60 años, el estado
peruano ha ido progresivamente perdiendo su rol ordenador y rector de la
ocupación del territorio tanto rural como urbano, siendo que en la actualidad menos
del 15% del área edificada en el Perú se construye con proyectos que hayan contado con la
participación de arquitectos e ingenieros. Casi no existe instancias técnicas
de planeamiento regional y urbano y menos aún no existen los mecanismos legales
para que estas primen sobre los intereses particulares que las ignoran o
incumplen.
Siendo así, y siendo que los fenómenos
descritos tenderán a intensificarse, la acción del estado no puede describirse
como una reconstrucción, debería ser planteada y entendida como la ejecución de
acciones planeadas para sobrevivir a fenómenos nunca antes conocidos en nuestro
territorio.
El estado peruano debe asumir
su rol rector para la utilización y ocupación del territorio, lo que implica
legislación, organización y ejecución de proyectos de forma distinta a la
actual.
Lo que
se debe hacer
La probada ineficiencia de la
actuación sectorial del estado en el territorio, debe dar paso a la planificación,
organización y actuación espacial del estado en el territorio. Como en el resto
del mundo, las autoridades normativas no pueden ser simultáneamente ejecutoras,
se necesitan Corporaciones técnico administrativas autónomas y multidisciplinarias
para contratación y supervisión de empresas privadas que ejecuten.
El estado peruano deberá
actuar con firmeza frente a las mafias de traficantes de terrenos que
actualmente lo sustituyen en la gestión de la ocupación del territorio en todo
el país y son el primer paso de la autoconstrucción.
La autoconstrucción, descrita
como la construcción sin la participación de arquitectos ni ingenieros y por lo
tanto construcción sin estudios de riesgo, ni estudio de suelos, ni estudio de
cimentación, ni diseñados por arquitectos ni calculados ni construidos ni
supervisados por ingenieros, y por lo tanto productora de cantidades de
edificaciones vulnerables que colapsarán en el sismo que esperamos, debe ser
combatida por el estado en todas sus instancias por lo menos en el ámbito
urbano.
Actualmente el estado peruano
promueve la autoconstrucción mediante el reconocimiento por COFOPRI de la posesión
de tierra rústica vendida por las mafias a la población y mediante la oferta de
módulos básicos para ser ampliados por autoconstrucción. Estas políticas de
estado deben ser erradicadas.
El estado peruano debería centrar
su política de vivienda en la construcción de proyectos multifamiliares planeados
por urbanistas y arquitectos y calculados, construidos y supervisados por
ingenieros y por lo tanto sismoresistentes, tal como lo hacen probadamente con
éxito desde hace 25 años el estado chileno y el estado mexicano en sus
territorios expuestos como el nuestro a la amenaza sísmica.
Por primera vez en casi cien
años, a este gobierno le ha tocado la difícil tarea de priorizar la acción del
estado para asumir con nivel de excelencia, estos retos que superan largamente
lo planeado y ejecutado hasta ahora, ojalá que su acción signifique un cambio
de rumbo que sería histórico.

No hay comentarios:
Publicar un comentario