lunes, 23 de septiembre de 2013

¿Cerrar la brecha de agua potable para Lima?

Lo siento presidente Humala, al ofrecer “cerrar la brecha de agua potable para Lima” la semana pasada usted se comprometió a cumplir algo imposible. Yo creo en su inocencia, pero está usted mal asesorado.
Lima está rodeada del  territorio nacional  compuesto por  áreas rurales y urbanas sin ese servicio, la población necesitada de ese servicio en Lima, actualmente tiene un tamaño,  pero la oferta  que usted ha hecho,  dinamizará la ocupación de terrenos rústicos y la hará crecer sin límite, de modo que cerrar la brecha no será posible. 
Presidente, hace décadas que el estado no maneja técnicamente el asentamiento poblacional  en el territorio nacional, lo manejan mafias de traficantes de tierras que organizan ocupaciones ilegales de tierra rústica para venderla ilegalmente sin habilitar a invasores que son estimulados con ofertas de servicios a futuro.  Su oferta, va a estimular a estas mafias que son cada vez más violentas y cada vez llegan a corromper  más altos niveles de autoridad.
En síntesis, estas mafias deciden el asentamiento poblacional, trazan en el terreno los lotes que venden ilegalmente y como primer paso, comprometen a los invasores a pagar cuotas para corromper a las autoridades locales que deberían impedir este asentamiento.  Autoridades municipales, policías, fiscales, jueces todos tiene que ser neutralizados para que el asentamiento  sea permitido.
Sobre esa trama urbana  trazada sin técnica alguna sobre terrenos sin estudios de topografía  ni estudio de suelos, usted se ha comprometido  a  tender las redes de agua y desagüe a un costo alto por lo anti técnico del trabajo de base.
Luego vendrá lo peor,  sobre esa  área, con sus conocimientos de arquitectura, cimentación y cálculo de estructuras o mejor dicho sin ellos, los pobladores  iniciarán la auto construcción de viviendas totalmente vulnerables a sismos. La construcción tomará un largo período de la vida del poblador en el que su salud y la de sus hijos estarán  expuestas a dos graves flagelos: neumonía y disentería.  Cuando hayan terminado de construir su vivienda, los pobladores habrán gastado cuatro veces más por metro cuadrado en comparación al costo de mercado formal.
Al asumir estos pasivos ambientales y sociales, con proyectos como el agua potable que usted ha ofrecido, el estado participa con la peor parte, gasta demasiado para obtener muy poco, pero lo peor es que el estado santifica un proceso en el que el producto final es un poblador explotado por el sistema de mafias, acostumbrado a corromper autoridades y a no pagar impuestos, es decir un integrante más de la población ingobernable.
El estado integrado a este círculo vicioso es parte del sub desarrollo.

Asesórese mejor señor presidente.

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