viernes, 9 de diciembre de 2011

Ambición y bicentenario.

La ambición, una actitud que en planeamiento y urbanismo es esencial, dejó de estar presente en los pocos proyectos urbanos y regionales del Perú desde hace casi cien años.

Quizá la Plaza San Martín fue la última obra urbana ambiciosa en Lima. En el Perú, la ambición durante la república ha sido escasa por no decir nula, en contraposición de la inmensa ambición de la obra precolombina base de la hermosa y homogénea red urbana y regional de la colonia.

Yo propongo retomar la ambición inca y preinca en el diseño del territorio y en la planeación y construcción de la red urbana y regional para el siglo XXI, propongo abandonar la inacción estatal que ha dejado en manos de las mafias de traficantes de tierras (y de recursos naturales en general), la decisión de cómo, cuándo y donde se ocupa o se explota el territorio con el subproducto de la fealdad, el caos y el daño ambiental de la obra informal.

Propongo que el estado abandone el absurdo rol de receptor de la ciudad informal o del territorio explotado informalmente en el que además de asumir para el futuro los costos sociales, ambientales y estéticos de su inacción, cierre y legalice el círculo vicioso de la corrupción que esta inacción genera.

Dentro de este planteamiento, propongo para ser inauguradas en el bicentenario de nuestra independencia nacional a celebrarse ente el 28 de Julio de 2021 y el 9 de diciembre de 2024, las siguientes acciones ambiciosas como ideas rectoras de desarrollo urbano y regional, se trataría de proyectos urbanos MDL (Mecanismos de Desarrollo Limpio) que recibirían el apoyo de los fondos de financiamiento creados o por crearse para el combate al calentamiento global.

Eje urbano regional Norte:

Se crearía en base al eje vial de IRSA Norte, pero buscando producir una conurbación entre los centros poblados de Paita y Piura que se unirían con un ferrocarril urbano de alta velocidad movido a gas, que atraviese estas ciudades. Con esto se buscaría ampliar la oferta de terrenos urbanos en el norte del país ubicando grandes extensiones habilitadas para la urbanización abastecidas con agua de las cuencas de los ríos Chira y Piura. El diseño de esta conurbación implicará grandes extensiones de bosques secos naturales y parques urbanos e interurbanos por crearse pero a la vez grandes extensiones de tierra habilitada para vivienda, comercio e industria. Cada uno de estos grandes proyectos se desagrega en multitud de micro proyectos que se desarrollarían con el financiamiento descrito más el aporte de bonos familiares hipotecarios puestos por el estado.

El porcentaje de participación de estos bonos en el total del costo final de obra, sería el criterio a utilizar para el concurso que seleccione la empresa constructora-promotora a cargo del proyecto. A menor bono exigido para cada familia beneficiada, mayor puntaje para calificar.

Esta conurbación albergará dentro de sí, multitud de infraestructura de desarrollo que deberá ser puesta en concesión, grandes proyectos que cambien el escenario actual superando las facilidades de Guayaquil, como terrapuerto y areopuerto internacional, Centros de Convenciones, hospitales, centros educativos, etc…, desde Paita partiría otro servicio ferroviario de carga que llegaría hasta Yurimaguas.

Tanto Paita como Yurimaguas se diseñarían como puertos nodales. El eje Paita Yurimaguas deberá plantearse como una alternativa más directa y menos costosa que el Canal de Panamá para carga de ida y vuelta de Brasil a China y viceversa.

Con agua disponible y energía del gas, del petróleo y del bio diesel producidos en la zona, en sus comienzos, la conurbación sería el punto de atracción para ensamblaje de diversos productos en tránsito a China o Brasil, posteriormente en base a las sinergias generadas con los proyectos educativos y de infraestructura en general, esta zona debería albergar cada vez mayor cantidad de industrias y demandar mayor cantidad de empleo.

Eje urbano regional Sur:

Se crearía sobre la base del eje vial de IRSA Sur que une Brasil vía Inambari con el Océano Pacífico en Matarani e Ilo. Dentro de este eje se plantearía una área de desarrollo urbano desde el nuevo Aeropuerto internacional de Cusco, el valle del Urubamba y la ciudad del Cusco hasta la ciudad de Urcos, encuentro de este eje con la carretera IRSA sur.

Punto importante de este conjunto lo constituye el área del actual aeropuerto Velazco Astete del Cusco que deberá ser convertida en la gran área de expansión urbana de muy baja densidad de ocupación compuesta por un 90% de área verde y en la que se ubique la infraestructura que la ciudad del Cusco necesite para superar la oferta turística de la ciudad de La Paz. La vía de conexión desde el nuevo aeropuerto hacia el Cusco debería ser un ferrocarril de alta velocidad propulsado a gas que una este con Cusco y Urcos, produciendo una conurbación con multitud de áreas de habilitación urbana para ubicar la nueva infraestructura necesaria.

Como desahogo de la creciente demanda por Macchu Picchu, este eje debería contar ya con otro atractivo alterno constituido por las ruinas de Choquequirao, que deberán ser acondicionadas y puestas en valor y hacia donde deberá construirse una autopista que parta desde el nuevo aeropuerto y llegue a una estación de teleférico con nuevas áreas de habilitación urbana para facilidades hoteleras y de infraestructura en general, esta combinación permitirá preservar las ruinas y organizar el desarrollo planificado de un nuevo centro turístico de gran capacidad de oferta de empleo.

Otro elemento importante de este eje sur lo constituyen las 32,000 hectáreas que al borde de la carretera en Madre de Dios, han quedado depredadas como resultado de la extracción minera de oro por mineros informales hasta hace un año. Esta área debería ser reconstruida como un inmenso bosque tropical con posibilidad de concesiones turísticas que se ubicarían en forma planificada y por concurso, esta debería ser un área modelo de restauración del ecosistema que cambiaría la oferta de empleo informal existente por otra formal dedicada al turismo.

Hacia el sur oeste, en este eje, la ciudad de Arequipa debería recibir el nuevo impulso de este desarrollo interior, así como el impulso adicional por su característica de ser parte de otro eje de desarrollo con Matarani y Mollendo.

Una base legal necesaria y una oportunidad irrepetible.

El punto de partida de este desarrollo es reformar la legislación del Sistema Nacional de Inversión Pública para hacerla más ágil y capaz de acompañar el ritmo de inversión privada que debería ser predominante y en base a la modalidad de las concesiones y a la ejecución de obras de infraestructura como pago de impuestos.

Debería permitirse que compañías calificadas como “buenos contribuyentes”, se consorcien con compañías desarrolladoras de proyectos y con constructoras para participar en proyectos identificables como componentes de estos megaproyectos.

Óbviamente no es el burocrático y centralista Ministerio de Vivienda el ente encargado de promover o administrar estos proyectos. Además de PROINVERSION, los entes rectores deberían ser corporaciones locales, público privadas, muy ágiles, dirigidas por directorios y gerenciados por expertos de nivel internacional.

Planteados como proyectos de alta rentabilidad, cada uno de los componentes de estos Mega proyectos debería aprovechar las oportunidades provenientes de los problemas financieros en Europa, la actual probablemente irrepetible bonanza macroeconómica peruana y las dificultades por las que pasan nuestros vecinos Ecuador y Bolivia.

Hasta el 2021, nos quedan diez años, ojalá que la ambición forme parte de ellos.

1 comentario:

  1. Estimado Lucho

    Me uno a tu planteamiento; pero sin la voluntad de quienes desde el ejecutivo tienen opiniones a nuestro juicio retrógradas, sólo tendríamos que convencer por lo pronto a las Universidades, de modo que se interesen en la investigación previa, y para ello tendrían que contar con Centros de Investigación, que hoy ninguna la tiene.
    Un abrazo.

    Alberto Mejía

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