miércoles, 16 de marzo de 2011

Cinturón volcánico.

Con Japón compartimos el mismo cinturón volcánico que circunvala el Océano Pacífico. Por esa razón, un sismo de menor, igual o mayor magnitud puede sorprendernos en cualquier momento.

El peor evento sísmico registrado en el Perú sucedió el 28 de Octubre de 1746. Lima y Callao fueron asolados por un terremoto de grado 8.4 seguido de un maremoto que cambió la configuración del Callao. Por los daños causados, es considerado el mas dañino en la historia del Perú, solo superado por el del 13 de Agosto de 1868, de grado 8.5, que destrozó Arequipa, Moquegua y Tacna, y también fue seguido por un enorme maremoto que asoló a Islay, Mollendo y Arica.

Pero estos son solo los más destructivos terremotos de una larga lista de más de 150 que desde 1555, han sido registrados en el Perú.

Los efectos de estos sismos, están perdidos en la historia, excepto los daños causados por los recientes sismos de gran capacidad destructiva, el más reciente de estos, el terremoto de Pisco del 15 de Agosto de 2007, y allí es donde quería llegar.

¿Estamos preparados en el Perú para enfrentar en el siglo XXI un gran sismo de características catastróficas?

A la luz de lo ocurrido en Pisco, viendo la errática respuesta inicial del gobierno así como la de la mayoría de entes de la administración pública y sobre todo, a la luz de los pobres resultados logrados por el Estado Peruano en su conjunto en mas de tres años, creo que este es un tema que merece ser tenido en cuenta.

Organización:

En primer lugar veamos la respuesta inicial del gobierno en lo político, al encargar las tareas de reconstrucción a Julio Fabre, un amigo del régimen pero sin vinculación real con el problema. El caso mas cercano en la historia del Perú es el de Nicolás de Piérola, Ministro de Hacienda a quien el Presidente José Balta le encargó la Reconstrucción de los daños del gran sismo de 1868.

Hoy, las teorías de desarrollo social y administración pública hablan de empoderar, fortalecer a la autoridad afectada, no sustituirla. Corrigiendo esto entonces, la primera medida a tomar para asegurar un accionar mínimamente aceptable del Estado será: Dotar a los alcaldes provinciales de la zona afectada de suficientes cuadros técnicos como para accionar de inmediato y exitosamente. De un lado resolver la urgencia, pero de otro, muy importante, planificar, programar ejecutar y controlar la reconstrucción.

Recursos:

Sin embargo, poco o nada podrá hacer una autoridad sin recursos. En el Perú es imposible gastar dineros públicos fuera de los presupuestados a fines de Agosto y aprobados por el Congreso a fin de año. El gasto público en infraestructura debe aprobar la normativa del SNIP Sistema Nacional de Inversión Pública que toma un promedio de dos años.

Actualmente un desembolso para resolver una emergencia se resuelve así:

  • Existe un Fondo de Contingencia pero nunca lo suficientemente grande como para poder sostener, frente a un evento catastrófico, una acción inicial hasta el presupuesto del siguiente año.
  • Paralelamente, se dictan disposiciones genéricas mediante las cuales, los Sectores léase Ministerios, que son los receptores de los Pliegos Presupuestales, deben deducir parte de sus recursos a reconstruir la zona afectada.

En la práctica, esta modalidad ha probado ser causante de un accionar descoordinado, caótico e incompleto del Estado y es preciso analizar caso por caso la mala performance en Pisco, Chincha, Ica y el resto de la zona afectada para tomar medidas correctivas preventivas, pero es preciso hacerlo ahora.

Estrategia:

Un sismo catastrófico con terremoto y maremoto que afecte Lima-Callao, dejaría al país sin sus principales puerto y aeropuerto. El efecto inmediato sería la incomunicación pero en un corto plazo, se cortaría el ingreso de divisas por exportaciones, ya que desde el puerto del Callao y el aeropuerto Lima-Callao sale el grueso de la oferta exportable nacional, dándose esto a pesar de que el 70% de las exportaciones proviene de regiones fuera de Lima. Además el terremoto podría afectar las plantas termoeléctricas de Chilca y el maremoto podría inutilizar la Refinería La Pampilla, paralizando al país. No hay que esperar entonces a que se produzcan los hechos, cada uno de los casos descritos y otros deberían tener un plan de contingencia viable y conocido.

De lo urgente a lo importante:

Hay la creencia que se debe actuar recién después de producido el desastre, para eso el Estado peruano dispone de un Sistema de Defensa Civil cuya labor se centra en los primeros auxilios a víctimas y damnificados y la reparación de daños, pero en la práctica esta respuesta ha demostrado ser insuficiente. En toda la zona afectada, aún hoy a tres años del sismo, hay desmonte sin recoger por todos lados. Algo tan elemental como disponer un solo lugar para reunir el desmonte en cada poblado, no tiene un plan, ni programas de recojo, ni financiamiento, ni un seguimiento ni control posterior. Igual destino tienen todas las acciones para sacar adelante un poblado arrasado por el desastre. No se sabe qué hacer, ni cómo hacerlo, ni a quien compete. En esa situación, se pasa el tiempo y las cosas quedan sin resolver. No solamente se pierde vidas y recursos por efecto del desastre, se pierde además oportunidades de desarrollo por la incapacidad del Estado de asumir su rol director en cada caso.

Conclusión:

El lamentable caso de la reconstrucción de la zona afectada por el sismo del 15 de Agosto de 2007 y sus pobres resultados a mas de tres años de ocurrido, debería servir como estudio de caso para proponer soluciones a todas las fallas y errores cometidos, corregir la legislación y las normas y preparar al Estado peruano para afrontar los próximos desastres naturales con mejores resultados. Algo tan simple como esto, que en países u organizaciones del primer mundo son procedimientos administrativos normales, ¿se podrá hacer en el Perú?

Luis Gurmendi.

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